24 Sep 2021

33. POESÍA PERUANA. HAROLD ALVA

-09 Ago 2020

Lima,

La épica del

Desastre

 

 

MALECÓN CISNEROS

 

El hombre observa la cadencia de su oficio

La velocidad del aire que llega desde el malecón

Y lame las ventanas de los edificios

Las puertas como un adjetivo siniestro

La niebla que ataca como un samurái

Con su cerbatana de miedo

Y se pregunta si la noche

Tiene algo que ver con su ictericia

O acaso la nostalgia

Es la única palabra que sostiene

El argumento de su día

Retorna los ojos al vacío

Salta en parapente hacia la sima

Tensa los músculos de sus brazos

Y se deja caer

Siente

La generosidad

Del abismo

Y ya no se pregunta

Si la noche

Tiene algo que ver con la caída

 

 

PUENTE ESPAÑA / COMAS

 

 

El canto de un mamífero muere atropellado por el pánico y los habitantes pasan Los habitantes muerden el tráfico Los habitantes patean un cuajo de su sangre como si la noche no importara Como si un cuerpo sobre el asfalto no importara Aquí un hombre ha muerto Se estremece frente a su cuerpo Patea sus extremidades Se arranca la tráquea para reinventar su voz y colgarla en una torre Se inclina hacia su tórax Escucha el sonido inanimado de su aorta y no se conmueve Y no siente tristeza por la pérdida Y no se atreve a cerrar los ojos Y se arranca la lengua

 

Aquí el horizonte se quiebra

 

Los postes apagan la luz artificial de sus osamentas pero nadie se da cuenta Nadie observa el movimiento de sus callejones Las súplicas celestes Nadie la cifra mortal de sus nacimientos El holocausto de sus letras La angustia marginal de un perro que repite este poema Aquí en la ciudad de cristal

 

En esta Lima caótica que tiembla

 

 

  1. CAILLOMA 714

 

La rabia se inocula

Como el grito suspendido de una cobra

Lima de noche con mis manos en su espalda

Y un extraño rumor de vidrios destrozados contra el ojo

Contra mi frente de cíclope extraviado entre los autos

Su inconsistencia

Para sostener el incendio de otras cicatrices

En los muros donde gárgolas invaden

El cementerio de mis pájaros

O la hacinada cueva donde habita el roedor de la nostalgia

Su trompa de metal

Que se abre como la puerta del metropolitano

Cuando cruza Lampa

Voltea por Emancipación

Y la ciudad se eriza

Y la ciudad se levanta

Y Lima tartamudea un himno que la proyecta

Sobre un muro de quejas

Y la rabia crece

Y nadie tiene el poder

Para difuminar la espuma de mi boca

Su antídoto de historia

La frente sin laureles de las estatuas posmodernas

Sé que hay una ventana

Un vitral en el que otros ojos se inyectan

Contra el cielo de otra tribu

De otra civilización que nada tiene que ver

Con las marcas putrefactas de estos muertos

Otra lengua

Otro código que interpreta las flechas de mis manos

Sus líneas como quipus

O la rabia

Su nieve en la cresta de mis puños

Los pilares del tren

La bestia que cruza sus entrañas

Los corredores viales que unifican su tragedia

El color seco de su sangre

Mis brazos clavados como huesos

Agitándose como una bandera

Que nada tiene que ver con la historia de su patria

La voz despedazándose

Y el cráneo sembrado sobre un poste

A la merced de un cóndor

Que sabe que solo habitan tinieblas en mis ojos

Lima es una hiedra

Su trompa se abre como el insomnio de un loco

Que intercede por sus fantasmas

Y no hay lugar

No hay casa

No hay espacio inhabitado

Solo la lluvia

Quebrándome

Luciferina

Vertical

Solitaria

 

 

MALECÓN HARRIS

 

Detengo los ojos al filo de la niebla

La noche cruza sus animales

Con el estertor del tráfico

Lima tiene esa oscura virtud

Que induce a mis bestias a fracturar el precipicio

La sangre de licanos

Poseídos por la maldición del nosferatu

Yo me quedo quieto en el malecón

Apunto mis flechas hacia La Colmena

Silencio la frase que se clava contra el vidrio

Y la noche cruza sus animales

Sobre el cuerpo de un orate

Lima viene contigo

Sus pájaros advierten la épica del desastre

A veces pienso que la hierba

Se detiene sobre mis manos

Para penetrar en tus poemas

Observo la calle

El lagarto que trepa la ciudad

Y el tráfico anuncia

La soledad de tus entrañas

Esa nostalgia acróbata que burla

La oquedad de mi estrabismo

Yo supe de ti por ellos

Conocí las marcas de tu sombra

Con la lengua de un pelícano

Que frotaba las bocas de los ahogados

Observo los cordeles de las azoteas

Lima cuelga de ellos

Como una camisa que se agita con violencia

Y no es Lima

Soy yo

El cuervo que se rompe los párpados

La voz

Su lengua clandestina

 

 

CARRETERA A MANCHAY

 

 

Te imagino en los riscos

Abajo la carretera contrasta con el ojo de un cíclope

Y nada te detiene

Ni siquiera él y la lentitud de sus gestos

O la tarde que cae por el despeñadero

Como el tronco de un pino derrotado por la niebla

El duelo es contigo

El paisaje sangriento de aquel valle

Sobre el pájaro que inventas

La oscuridad de la bestia que galopa con saña

Y huye del cuerpo que te espera

Permaneces intacta

Capturas el aire de la cordillera

Observas el perfil de un Apu

Que roza la espalda singular de este poema

Y continúas allí

Estática en los riscos

Arriba el cielo se abre y anochece

Escucha Ese rumor es la lengua de otra civilización

De otra tribu que ahora nos acecha

Te imagino con el cuervo de tu cabellera

Absorta como un demonio

Como un fantasma que pena en los escombros

Sobre los vestigios de esta ciudad

Sobre sus ruinas

Y tus ojos no se conmueven

Tus manos aún presionan

La boca con la que capturas el desastre

El humo de los edificios

La Javier Prado preñada de accidentes

El malecón Cisneros desprendiéndose

Como una maqueta de cartón sobre el Pacífico

Mientras el Rímac inunda La Colmena

Y yo te proyecto de pie sobre los riscos

Poseída por el hambre de una visión

Inquieta con las flechas que cruzan la sábana siniestra

Mira cómo se abren tus manos

Mira cómo un halcón anida en tu cabeza

Y regreso a mi trágica leyenda

A los húmeros que recojo como quien dice basta

Y regresa puntual a su osamenta

 

 

LA TORRE DE LOS ALUCINADOS

 

Este poema pretende desollar un cuerpo

Alejarse del ruido que se clava en sus letras

Como una espada de sangre

Como una lanza oxidada

Clavada en un corazón petrificado

En una arteria idéntica a una calle inhabitada

Este poema tiene el sabor

De los picos de los cuervos

(Admiro la soledad de los cuervos

Sus plumas intensas

El resplandor de sus alas

Como el pelo de una mujer imaginaria

Las piruetas que en el horizonte

Escriben la tragedia de estas insólitas regiones)

Intento refugiarme con el dolor de las cordilleras

Con este frío semejante a una bofetada

Que se instala con remordimiento

Te observo

No encuentro siquiera un vestigio

Que me permita mantenerte intacta

A esas secuencias que desfilan en la memoria

Como si mis ojos

Fuesen el público

De un cine antiguo

Este poema se sienta sobre una de las butacas

Y trata de capturar una escena memorable

Un algo

Voltea a su derecha

Y le contesta otra butaca

Que nada se encuentra en los cines

Que somos las marionetas que levantan el pulgar

Para no escapar a la estadística

Ya no busco tu aliento atrás de las persianas

Dejémoslo aquí

Este poema huye como un cuervo hacia tu lengua.

 

 

MALECÓN DE LA MARINA

 

Salir para detenerte frente al mismo acantilado

Lima a tus espaldas

Su niebla carcomiéndote los ojos

El gesto que de pronto se convierte

En el gesto que espera tu asesino

Esa mirada que sabes deberías guardar para la noche

No para esta noche sino para esa noche en la que alguien

Al fin ha dejado de esperarte

Me pregunto qué pueden expresar

Aquellos que no conviven

Con la locura de alimentar sus propios monstruos

Sus propias demoliciones

El mínimo absurdo de sacar el rostro

Para escupirle a la arrogancia de unos versos

A ese animal que pese al frío

Todavía te calienta con el pellejo de sus alas

O ingresar por la misma puerta

Para otra vez reflejarte en el espejo

Reconocer tus manos

Y en las palmas los ojos que dejaron de observarte

La ciudad del espanto

Su tragedia como única excusa

Para proclamar que tienes sangre

Que aún regresan a casa los mismos pájaros

La misma acera

Detenida como un cuchillo clavado en la memoria

 

 

LIMA

 

La física de tus manos contradice mis leyes naturales

La devoción por conservar el aliento

En una gruta donde nadie

Ejecuta oraciones como cábalas

Versos como ráfagas que atentan contra mis hábitos

Animales de azufre

Demonios que salen a la caza de un orate

Que se oculta noche a noche en los hostales de Lima

En sus intestinos de asfalto que esperan impacientes

El último estertor

Mi atípica presencia de fantasma

Y tú

Dulce animal

Escala de grises sobre la orfandad de mi cuaderno

Brillas como el anillo del sol

En esta época de catástrofes apocalípticas

Tú mi violenta partitura

Mi fiera urbana de certeros zarpazos

Mi bestia incólume con quien apelo al adjetivo

A su virtud de ventana desde donde grito este poema

Con la ilusión de un cadáver

Que intuye que su muerte no es definitiva

Que intuye que tu muerte no es definitiva

Que se arranca el cráneo

Y lo cuelga en los cordeles del horizonte

Con la misma prepotencia de un sismo

Que sepulta los puentes y las casas

Ternura hereje entre mis manos

Miedo que me asalta durante la mañana

Te enfrentas a la física

Y apareces en mi fortaleza imaginaria

Te detienes al centro con la precisión de una pantera

Y yo me quedo quieto

Sé que la luna es insuficiente cuando leo tus palabras

La noche también es insuficiente

La noche y su gran ojo

Que da vueltas con la velocidad de un paso

Que en vano pretende conquistarte

Cuando apenas ha sonado el silbato

Y el réferi se instala con asombro

En mis decisiones En mi poema

En mi oscuridad

En mi boca que se abre

Cada vez que tú retornas con un verso

Y Lima entera se detiene

Y Lima entera se inclina frente a tus pasos

Y Lima entera se conmueve con el filo de tu lengua

Que parte en tres la dicción del aire

El rumor de los malecones

Mi grito que trepa los edificios

Y escribe tu nombre en las ventanas

Y escribe mi nombre en tu ventana

Y nadie puede leerlo porque carecen del espanto

Y la capacidad de nuestras visiones

Del alfabeto que aprendimos a tararear

Cuando los dedos se formaron

Como las columnas de un ejército

Que partió a colonizar la piel

Con las membranas de los otros

Y los otros se quedaron allí

Solitarios en sus cuerpos

Mientras la vida se esfumaba en otra parte

Y nosotros asimilamos la tensión de los accidentes

Y así nos reconocimos

Y así incendiamos estas calles

Y así le dibujamos pájaros a esta noche

Pájaros a las bancas del Kennedy

Pájaros a nuestras palabras

Pájaros a los ojos de las paredes

Pájaros a la soledad

Pájaros a la lengua que ahora nos eclipsa.

 

 

PUENTE TRUJILLO

 

Estaba dormido

Lo dejé inmóvil en el último piso

Del edificio más alto de Lima

Sus manos ya no eran las bayonetas que hurgaban

La espalda de los transeúntes

Lo había vencido

Atrás quedaba el rastro de sangre

El humor acuoso

Con el que escribía su nombre en las ventanas

Había olvidado las cicatrices

Los ojos diabólicos que espantaban a los cuervos

Cada vez que se enfrentaba con la noche y su arrogancia

La ciudad se reducía a cuatro esquinas

Allí su lengua era suficiente para incendiar los postes

Y con ellos

Aniquilar la estúpida expresión de los semáforos

La ciudad había fracasado

Él logró conquistarla

La poseía como quien posee a un muerto

La escupía

Le arrancaba las costras

Cazaba sus silencios

Para hundir las manos en el reflejo de buses

Que insolentes destrozaban los carriles

Con el grito vulgar de una estructura adocenada

Comprendió que nadie valía la pena

Que otro asesinato

No sería suficiente para desintoxicar su voz

En sus dedos difuminó la silueta del fantasma

Con quien se masturbaba lejos

Al acecho de algo que le anuncie

Que había culminado su pelea

Él estaba dormido

Su cabeza reposaba como un ceramio

Sobre un estante de huesos

Nadie conocía su alfabeto 

Los códigos que explicaban

Su habilidad para el desolle

O la destreza que lo ponía al límite

De un inframundo imaginario

Yo lo había vencido

Lo tenía amarrado contra un muro de hierba

Su boca estaba cerrada

La cosí con la piel de su última víctima

Del último elemento con quien habló sobre Astaroth

Y su portentosa armadura de diez cabezas

Prisionero allí intenté recuperar mi antiguo gesto

Volví a desplazarme sobre el puente

Donde arrojaba piedras

Haciendo puntería con los peces

Atrás los rascacielos eran hombres

Yo cercené la historia y con ese corte

Salí otra vez al mundo convencido que la niebla

Era el aliento de una mujer que me llamaba

Para remediar los años

Sacrificados en el ritual del asesino

Hoy se ha roto la fibra que cosía aquellos labios

La ciudad lo ha devuelto a la autopista

Alguien le ha dicho que la sangre

Es un trago viscoso

Que todavía brilla ansioso entre mis manos

 

 

BREÑA/ JORGE CHÁVEZ 847

 

Los pájaros que pernoctan en los cables

Son testigos de esta historia

Ellos han visto cómo he roto con la prudencia

Saben de esto

Conocen a la esfinge

Y escriben conmigo sobre el aire

Tu voz de cebra

Tu lengua de fábula que se agita en mi poema

Y duplica el filo de los sables

Y duplica

La potencia de los estertores

Que se agitan con la niebla

Yo me detengo allí

Busco una señal con el humo de las chimeneas

Algún pretexto para demostrarle al horizonte

Que tú eres la fiera que me arroja a la demencia

El animal de fuego

Con el que consumo el vértigo de las azoteas

Y regreso los ojos

Hacia los pájaros que pernoctan en los cables

Y pregunto sobre el nivel de resistencia

Al que debo exponer a los reptiles de mi calle

O le exijo al viento un espejismo

Para perderme con la sombra de otras aves

Lima mientras tanto queda muda

Y Lima no me sirve muda

Lima tiene tu marca en todos los lugares

Tu lengua que incendia

Las esquinas de mi parque

Tu pelo

Tu olor de fruta

Tu oscuridad

Tus ojos en los pájaros que pernoctan en los cables

 

 

Harold Alva nació en Piura, Perú, en 1978. Escritor, editor y analista político. Dirige el FIP Perú, Primavera Poética. Es autor de Lima, la épica del desastre (2012), Ciudad desierta (2014) y A tiempo completo (2020), entre otros libros. Ha participado como expositor en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil (Ecuador), Feria Internacional del Libro de Concepción (Chile), Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (Argentina), Feria Internacional del Libro de Lima. Fue editor de la Revista del Foro del Ilustre Colegio de Abogados de Lima (2011, 2012), conductor de los programas de radio y televisión Habla el Pueblo (2016), Abogados de Lima (2017), Contrapoder (2018), Mesa de debate (Best cable) y Diálogo & Debate (UCI Noticias). Actualmente dirige Editorial Summa y Contrapoder, suplemento dominical del Diario Expreso.



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