26 Feb 2021

51. POESÍA CHILENA. ENRIQUE WINTER

-05 Sep 2020

 

LA ANDALUZA ANTERIOR A LAS PALABRAS

imita pájaros y vuela     tierra donde desliza

y rabia que la música ayuda a perdonar

 

un perdón que no tiene afrenta previa

cuya misión es ahondar un pozo

mientras poda una jungla

 

llamado de la jungla es el siguiente

se enmudece o se grita

prohibida la media tinta la carne a punto

 

se muerde el polvo o las estrellas

que no tienen paisaje qué es un paisaje

y a quién le importa

 

la noche por la caminata

a los pies una guitarrista se tira un tema

después un guitarrista fuma

 

y le toca a su amiga el mismo canto

al pasar por la plaza a dos guitarras

unos adultos la comienzan

 

de nuevo toda la ciudad

la tararea y ya se desconocen

la ciudad la canción

 

 

SI DICE NUEZ DICE TEXTURA

de ardilla con piñatas de bellotas

con ojos cojos y nariz arisca

 

a un lado de la esquina y por el otro

del sombrero de sombra de los pájaros

de paja el sol se cuela entre sus dientes

 

como banda sonora en los oídos

del joven que pasa trotando

y en él ve al viejo

 

que aún no es caminando lentamente

y sin quedarse atrás

del nieto que sujeta de la mano

 

después apila el perejil de risa

en cajas para no volver por ella

al patio o al subsuelo

 

donde es ahora el ácido muriático

buscando la baldosa que reluce

bajo la grasa

 

 

ESTUDIA AUMENTO EN ANCHO DE LOS LABIOS

de las nuevas generaciones si eso es fácil de pronunciar

atrapa mejor o peor el humo

del cigarrillo asciende en diagonal desde el rouge

las arrugas del agua

de la palma y sus dedos sobre esta prima de la amiga

de quien rayó la papa hasta que nunca más supieron de ella

pide que se lo cuente quién quién eres tú

y él no es capaz por ciego homero y el campesino

la piel se anaranja al atardecer cuando lo amarran al trabajo

las páginas en verso mitad blancas

haikus y cuecas

cinco y siete con cinco

ritmo del corazón de analfabetos

persigue el bus que ella no arranque con su libreta

el sheriff sin esa pistola forcejea mil horas para recuperarla

empuja la cartera y no al estero marga marga o al mar

lugares todos son iguales y las personas nunca

pregunta qué se te perdió y él puede responderle el corazón

está en mi bolsillo ella grita si no recuerdas lo que escribiste

no pasó por tu corazón y si no pasó por ahí que flote

a hundirse cuanto antes avienta mi libreta con la tuya

sus pestañas ríen estruendos su risa marca las esquinas

como el estero el mar de loza

en las esquinas riñen respiran los cambiados labios

y no atrapan el humo

 

 

LOS FOCOS DE LA CALLE ADORNAN

el ficus del departamento

un árbol de pascua es posible

por la perspectiva del ojo

 

de las hojas se escapa el verde

cuando les entra el marco blanco

donde es expuesto por su madre

 

y lo único nuevo es su ausencia

por la acumulación de fotos

y porque apenas pide riego

una vegetación con bordes

 

la evidencia de quien no fue

los amenaza sonriente

 

 

AHORA QUE ESTÁ ROTA LA TELA

por ambos lados

en cuadrados y círculos o mucho

antes

 

de rota cuando craquelada no más

pintó un autorretrato ya pasa una centuria

la misma cara verde como el musgo

que nutrimos mujer de rosa quisiéramos colores

los colores de un puerto que no es este

al menos esa luna date un poquito

 

déjame una incluso antes

antes cuando la pintó sin rarezas

mucho menos rasgando

la de sí mismo informa tanto menos de él

que la tela tensada en la leche fría

de los ojos de otro

los pómulos crispados como poza bajo la lluvia

 

moja la sonrisa del acordeón no su cadencia

 

viejo y manco el de leche fría para qué las dos manos

si no pretende usarlas para siempre

en una joven muerte postergada

por y anunciada en el retrato imita

los pocos siglos que le van quedando

 

con la mitad cubierta de la cara

continúa una sombra no es la suya

jugamos a que somos esta sombra o cualquiera verde

y sin pillarla nos reímos

haciendo montoncitos apachetas de piedras

por cada uno de los camaradas

que encontraban el mar entre los techos

 

se nota un ojo más oscuro que su sombra

 

 

PULIERON CUIDADOSAMENTE

los orfebres adornos que reflejaran luz

por la cual se enfrentaron varios pueblos

 

otros objetos los dejaron

sin pulir no reflejan sino que atrapan luz

como pasó con los vencidos

 

solo la luz atrapan o reflejan

pues los dioses se fueron varias veces

en la cerámica la piedra el óleo

y cuando los esculpen

los erosiona el viento o los derrumba

 

ellos nosotros

de vez en cuando

y a la intemperie

 

lo único permanente     en todos los lugares

son cosas que distinguen a señores

que brillan de los

 

el brillo expresa fuerzas     las vitales del cosmos

 

 

Enrique Winter (Chile, 1982) es autor de los poemarios Atar las naves, Rascacielos, Guía de despacho y Lengua de señas, de las novelas Las bolsas de basura y Aria, y del álbum Agua en polvo, publicados en once países y cuatro idiomas. Traductor de libros de Dickinson, Chesterton, Larkin, Howe y Bernstein, ha recibido los premios Víctor Jara, Nacional de Poesía y Cuento Joven, Nacional Pablo de Rokha y Goodmorning Menagerie, entre otros.

 



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