28 Nov 2020

2. FRANCISCO TREJO. NOVÍSIMAS POETAS MEXICANAS

-19 Sep 2020

 

Novísimas poetas mexicanas

Por Francisco Trejo

 

 

Si bien el presente año se ha anunciado como un parteaguas de la historia, también es cierto que en medio de este drama de pandemia, los seres humanos hemos sido capaces de meditar y de actuar, teniendo muy presente la condición perecedera de la carne.

 

No quiero decir que nuestra especie no haya sentido esto en otro tiempo o en otras circunstancias, tal vez en mayor medida, pero la COVID 19 llegó en un momento en el que el porvenir era, más que una promesa o un elemento importante en todo eslogan, un paradigma, una forma de tocar el mundo.

 

Vencido el andamio, necesariamente la angustia se ha hecho evidente en los trabajos del espíritu. Y como parte de este alcance están la visión y el hecho estético. Quiero referirme aquí a un ejemplo concreto: Novísimas. Reunión de poetas mexicanas (1989 – 1999), propuesta antológica de Zel Cabrera, poeta mexicana nacida en la década de los 80.

 

Esta propuesta ha surgido desde el sello Los libros del perro, que dirige también Cabrera. Es decir, que estamos ante la inauguración de un sello editorial y su primer lanzamiento. La apuesta de este proyecto es la distribución gratuita, como un gesto de generosidad con el lector de poesía actual, sin otro interés que no sea el de completar el proceso de comunicación literaria específico que se plantea en su título: mujeres jovencísimas, pero con una voz bien articulada en el escenario de las letras nacionales.

 

Escribo esto apenas unos días después de la liberación del libro en la página web de la editorial y se ha anunciado que van más de 1500 descargas; lo que permite darse una idea de lo atractiva que resulta la iniciativa de juntar a 28 mujeres poetas del presente.  

 

¿De qué autoras se trata? Sin duda de aquellas que están en movimiento, no sólo en soportes editoriales de importancia en México, sino en otras plataformas de mayor alcance, dedicadas a la difusión de la poesía escrita en español. Lo que permite advertir la investigación previa a la selección; pues no se trata de una reunión fortuita. Es, más bien, un documento que se piensa indispensable, por su seriedad y por la coyuntura en la que surge.

 

Queda claro que es un momento de reivindicación femenina, de propuesta y apuesta, de sustancia  y trascendencia. Novísimas traza un signo sobre el mapa mexicano, ocupa todo el escenario y no se queda girando en un punto central. Las poetas de esta muestra pertenecen a diferentes estados de la República Mexicana:  Aguascalientes, Sonora, Veracruz, Guerrero, Jalisco, Nuevo León, Sinaloa, Baja California Norte, Baja California Sur, Nayarit, Yucatán, Oaxaca, Puebla, Estado de México, Michoacán y Chihuahua.

 

Es así como Anaclara Muro Chávez, Andrea González Aguilar, Giselle Ruiz, Julia Piastro García, Ariana Ibáñez, Andrea Muriel, Lucía Cornejo, Valeria List, Brianda Pineda Melgarejo, Xel-Ha López Méndez, Ana Velarde, Nadia López García, Elizabeth Camacho Lara, Clyo Mendoza, Frydha Victoria, Katia Rejón, Moriana Delgado, Selene Ángeles Díaz, Irma Torregrosa, Argentina Linares, Nicté Toxqui, Mariel Damián, Priscila Palomares, Cristina Bello, Estefanía Arista, Rebeca Favila Montana, Lucía Rueda, Cindy Hatch, Silvia Castelán y Melissa del Mar, en un libro electrónico de 159 páginas diseñadas por Joel Ossorio, horadan el país de su nacimiento, mientras sus voces, a manera de viento novísimo, viajan por la red, con la poesía como insignia de combate, contra el paso del tiempo y la omisión.

 

Sin más, hago la invitación a conocer este proyecto editorial inquietante, con la promesa de próximos lanzamientos igual de decisivos; pues, una vez lanzada la primera piedra al agua, se espera que la segunda triga consigo la misma fuerza. Asimismo, comparto algunos versos de cada poeta reunida en Novísimas, como una manera de tocar la puerta de nuevos lectores.

 

  • Anaclara Muro Chávez

 

El odio no es triste ni feliz / el odio es escaso

se esconde detrás de los muebles

en las orillas de las ventanas

detrás del cuerpo que pertenece.

 

 

  • Andrea González Aguilar

 

Una mujer carga dioses bajo el brazo,

pasaportes y actas de nacimiento,

lo necesario para no volver

al lugar donde adiós cabe en un bolso

pero ya no en la memoria.

 

 

  • Giselle Ruiz

 

La voz en la contestadora

duermes con ella en mente

y despiertas queriendo generar

un cambio de modulación,

el estímulo que haga chirriar

su tono gélido

contra el auricular

 

 

  • Julia Piastro García

 

Somos retazos

                        de ciudades y pueblos

                                                            zurcidos al azar.

Nos cubrimos el pelo

               con paisajes prestados.

Cualquier gajo de tierra

               es amargo y ajeno.

 

 

  • Ariana Ibáñez

 

la dificultad

para decir las cosas que lastiman

también las que al placer se refieren

a mí me gusta bailar

besar a mis amigas

y encontrar eso que se llama hogar

en su abrazo en su aliento

 

 

  • Andrea Muriel

 

Dicen que el amor es de todos los días

pero yo no sabía que los cactus pueden llegar a ahogarse.

Pensé́ que cuidarlo era ponerle más agua.

Siempre me ha costado entender cuánto es suficiente.

 

 

  • Lucía Cornejo

 

Me quedo ciega en cada lugar

donde decido detenerme. Dependo del tacto.

El presente es una superficie, una huella.

Ni siquiera el paisaje

contiene toda la hojarasca.

Hace falta tentar el crujido.

 

 

  • Valeria List

 

Discuto con amigos sobre Borges

(acaso más bien discuten ellos

y yo hago intromisiones).

El diálogo fluye rápido

me siento como una niña

esperando el momento indicado para

saltar a una cuerda en movimiento.

 

 

  • Brianda Pineda Melgarejo

 

La historia en mí se repite

no sé quién soy, ni qué terror

mueve a máscara en mi sangre.

 

 

  • Xel-Ha López Méndez

 

mi abuela de ser más sincera

diría que la primera vez se siente horrible

que la primera vez es horrible

pero luego uno se acostumbra

al dolor

hasta que muere

 

 

  • Ana Velarde

 

las manchas de sangre casi nunca se quitan

al menos yo no sé quitarlas

siempre queda un rastro

siempre

queda

una forma de la sangre

 

 

  • Nadia López García

 

El miedo tiene rostros

que aún no conocemos.

 

Tiene maneras distintas

de comernos la cara

y la voz.

 

 

  • Elizabeth Camacho Lara

 

Río de lava fluída

no pude sino imitar tu imagen:

piedra que es lanzada para

juzgar a la mujer del diablo

y jugar en el río, mientras observa

ahogada, hundida

cómo la familia feliz se va a su verdadera casa.

 

 

  • Clyo Mendoza

 

Soy Caballo, nací animal y tengo la sensación de ser yo mismo como todo. No sé qué es el amor de los hombres porque siento lo mismo por cada ser y cosa que ocupan un lugar en este mundo. Obedezco al soldado no porque le deba, sino porque le temo y porque para mí él es una parte mía y yo soy suyo.

 

 

  • Frydha Victoria

 

No lo sabes

pero compartimos el llanto

y el miedo a la memoria

compartimos el mismo cuerpo enfermo

nuestros engranes genéticos

diseñados para el dolor

 

 

  • Katia Rejón

 

Yo nací un lustro después de tu ruta,

y tardé cuatro para alcanzarte,

para compartir con alguien

un planeta diferente al mío

un dolor bilingüe.

 

 

  • Moriana Delgado

 

No digo es tarde para llegar tarde

aunque haya algo de lago en las cosas que se esperan

Digo hace mal tiempo que las estrellas no se buscan

ni se dicen verano Digo las cosas son palabras

y no me dicen mucho.

 

 

  • Selene Ángeles Díaz

 

Y adentro,

en el ocaso de un esplendor,

la desesperanza.

La imposibilidad

de salir

girando la perilla

de alguna puerta.

 

 

  • Irma Torregrosa

 

Una foto con la cara de mi padre trozada por una tijera. Había otra quemada por una de las esquinas. De mi padre quedaba lo que hay después de un vaso roto en la cocina. Astillada con su nombre, mi madre desangró sus mejores años en una tarde, mirando hacia la única ventana que había en nuestra casa.

 

 

  • Argentina Linares

 

Te daré sobre la arena

un lugar de reposo.

No zarparán barcas amarradas.

Son más los bellísimos mares,

las playas sin nuestras huellas.

Serán muchos los istmos,

océanos cruzados por barcos de asoleados mástiles.

 

 

  • Nicté Toxqui

 

mi dolor tiene una cartografía

 

en la parte más angosta

arde hasta la rajadura

en su extremo superior

termina en sangre seca

a la que dedos y uñas se

contagian, tiñen

someten

 

 

  • Mariel Damián

 

Ya en la fosa profunda de los adentros, descubrir el cenote del llanto ahogado de las vocales, sumergirte en el primer sonido humano de las palabras y mover las manos como aletas hasta hallar de nuevo la superficie. Flotar y escribir entonces, la revelación líquida del cuerpo.

 

 

  • Priscila Palomares

 

Nos mutilaron. Diseccionaron la carne. Mapa intangible.

Tinta que marca territorio. Países que separan la memoria

colectiva. Fragmentada. Dos sexos que comparten raíces.

No historias. Y pensar que de niña creí que éramos iguales.

 

 

  • Cristina Bello

 

Mi nombre entonces

es tan sólo la carnada de los pececillos, ella dice:

hay que cambiar el agua de las peceras cada cierto tiempo,

hay que cambiar la voz cada cierto tiempo,

hay que inventarnos nombres

 

 

  • Estefanía Arista

 

Volvemos siempre a los instantes

en los que dejamos de ser felices

buscando lo que nos han quitado:

los pavorreales que forman el nombre de Ana,

la taquicardia que tienen mis piernas,

los meses donde las sillas de oficina

sí fueron para traer la infancia

a casa.

 

 

  • Rebeca Favila Montana

 

Creer en un ser omnipresente y todopoderoso

            me parece una gran habilidad,

como lanzarte al barranco sin protección

y con los ojos cerrados.

 

 

  • Lucía Rueda

 

En los bolsillos el recuerdo

del sueño donde mi mamá soñaba que me esperaba

para decirme que estaba soñando con el pasillo

donde al final no era ella, sino la mecedora

que se había aprendido su voz al final de las escaleras

 

 

  • Cindy Hatch

 

La primera en parir fue la más valiente.

Pero Dios, a diferencia del hombre, no perdona.

Y nosotras, menos.

 

 

  • Silvia Castelán 

 

Hipótesis catorce: el 28 de marzo de 1951, Virginia Woolf hizo de sus bolsillos casa para piedras como tú (lisas, filosas, pesadas) y caminó en zigzag a donde el agua abrió su bolsillo para que ella pudiera reposar, al fin, en una habitación propia.

 

 

  • Melissa del Mar

 

Revientan de ti los tallos,

que consigo trae la alborada,

y nos unen a todas como tus hijas,

hermanándonos a cada brote

bulbo, campo,

semilla.

 

 

Aquí pueden descargar, de manera permanente, Novísimas. Reunión de poetas mexicanas (1989 – 1999).  



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