03 Dic 2020

16. LUIS ALBERTO AMBROGGIO

-20 Sep 2020

 

Luis Alberto Ambroggio comparte para Nueva York Poetry Review poemas inéditos de su poemario Álbum de latidos.

 

 

 

 

LA MANO DEL INVIERNO

 

Una aparente inocencia blanca extendida.                 

El sol no termina de calentar la frialdad sembrada.

Tiembla mi sangre entre el cielo y la tierra

confabulados con una temperatura omisa.

 

Idas las sonrisas de las flores amarillas,

Los árboles desnudos sueñan el verdor.

Silencio de meses sin ecos de caricias de mar,

tatuajes de rayos encendidos,

estrellas de corazón abierto.

 

En el invierno, los  pies se hunden

en la depresión de la nieve.

 

Vivo recuerdos e ilusiones,

besos, abrazos, amores fogosos,

mientras resguardo mi cuerpo

de aires que lastiman la piel

con amenazas de hielo.

 

Velo nupcial de montañas,

bajo cero, vientos de copos fríos y de sombras,

Ya no esquío en sus palmas resbaladizas.

 

Denver, 26 de Noviembre de 2019.

 

 

DIAGNÓSTICO

 

Una ruidosa

resonancia magnética (MRI)

de mi alma

sepulatada

en la tristeza del silencio,

descubrió

una cicatriz latente,

sin ecos. 

 

Naples, 31 de Octubre de 2019

 

 

IRONÍA

  

No controlaba su furia,

lo encerraron en una jaula de locos,

ahora golpea su cabeza

contra las rejas del rechazo.

 

-¿Cómo se deja de ser

tan inesperadamente

un ser humano?

le pregunto a las divinidades, los astros.

Y el silencio de su respuesta

me enloquece.

  

Día de los muertos, 2019.

 

 

FASTIDIO CON EL ESPEJO

 

Quisiera hacerlo pedazos

porque cada vez que lo veo

me refriega sobre la cara

una verdad que me entristece.

 

No actúa como mi amiga Clara

que al encontrarme me llama “guapo”

de un modo tal, que con vanidad le creo.

 

En cambio, el maldito cristal sin tiempo

me muestra con precisión las arrugas

sin hacerle caso al disimulo de las cremas.

 

Y pensar que décadas atrás lo adoraba

porque confirmaba día a día con regocijo

mi creciente belleza joven

y también su magia fascinante

de reflejar el esplendor de los sueños.

 

 

ESTUDIANTE

 

Recuerdo la cancha de fútbol

Y yo perfeccionando la patada;

de matemáticas ni una letra.

La felicidad que me producía Susana

con la sabiduría de su belleza;

a veces le escribía mis emociones

y leía ardiente sus respuestas.

Con Historia y Geografía

recorría lugares infinitos

soñando alternativas de etcéteras.

En clase levantaba con frecuencia la mano                                                                              

con observaciones de intruso

para reavivar metido con la voz

la oscuridad del silencio

ante largas, aburridas explicaciones.

Eso sí, con rebelde conducta, sacaba buenas notas

porque mi madre lo exigía.

Se me pegaron las lecciones.

Doy gracias que aprendí

y ahora puedo ser eco de manuales

en el recorrido diario de las tareas

con gratitud pero también con rebeldía.

Ya no juego al fútbol, sino a los versos,

conversando con palabras en el aire

porque no he acabado la búsqueda

sin rigor ni disciplina.

Me inspiran los ojos, los sueños,

los esqueletos, que me deletrean.

 

 

VISIÓN

 

Si yo fuera un poeta

galante, cantaría

a vuestros ojos un cantar tan puro

como en el mármol blanco el agua limpia.

         ANTONIO MACHADO

  

Ojos de sol,

ojos de lluvia,

a veces se pierden

en la distancia.

La multitud los

confuden.

En ellos, nazco

y muero.

 

Ojos duros,

ojos vacíos.

Ojos rojos.

ojos verdes,

ojos marrones,

ojos celestes

que entregan

tu sangre.

 

Ojos sanos,

ojos enfermos

ojos desgastados

por la vida.

Ojos de dulzura,

ojos de reproche,

ojos florecidos,

voces del corazón

sin cerrojos.

 

Si el corazón

no mira por los ojos

no palpita.

 

  

Ojos  patria

del silencio y el grito

que resume el tiempo.

 

Ojos del amanecer

y de la noche,

soberanos.

 

Ojos humanos,

ojos de madre,

ojos de niños,

ojos divinos

ojos de Dios

que ven el alma

para festejar

la gracia

y acompañar

el sentimiento

del ser infinito.

 

Claribel, Alejandra,

yo no quiero

entrar a la muerte

con los ojos abiertos.

Cerrados, prefiero,

los ojos que ilusamente

sueñan…

 

 

Heroínas

  

Son fraguas de entregas delicadas,

energías originales y originantes

con el aroma de la vida,

mujeres sublimes del universo.

Musas del deseo y del porvenir

el amor que disuade los abismos.

 

Quiero cambiar tantas caras

cubiertas de penurias

agotadas por pérdidas

recuerdos de muerte,

alargadas de tristeza.

 

Quiero sentirlas luces de alegría sabia

en el nacimiento del hijo

y las puertas abiertas de aguas infinitas

con el triunfo de la paz

del honor en el respeto,

de la libertad de una auténtica  justicia.

 

Quiero hacerles un canto universal,

mujeres de la humanidad entera,

embelesos de divinidad desnuda

que derraman amaneceres,

donde toda sangre y odio muere

derrotados por sus amores de madres,

de amantes, de hijas predilectas.

Porque avanzan la belleza del bien

sin confusiones ni conquistas

que se enquisten con sabores ácidos y amargos

de trigos quemados, humos, cenizas,  tortura,

aullidos en las fosas de un infierno implementado.

 

Que al doblar todas Uds. su cintura

recojan solo el cielo entre las flores,

el trabajo, los momentos, la crianza

sublime de la patria, sin derrumbes

ni nubes enlutadas o sangre en los gritos.

 

Que la biografía de sus lágrimas

no cuente dolores, violaciones o miserias

sino brotes de logros, creaciones de sonrisas.

 

Que la salud y la vida sean su bandera

enarbolando en su vuelo compartido

la cabeza erguida, la solidaridad sabia,

el cuerpo sin muerte para cada uno de nosotros.

En esta lucha las acompañamos

los que respiramos la existencia

sin permitir que la historia sepulte

la valentía, el heroísmo idolatrado

de mujeres que la escriben gota a gota

cada día, con la fuerza de sus dádivas.

 

Porque entonces ya no veremos

nunca más a niños, muchachos,

chicas, padres, madres, sus hijos e hijas,

todos ellos soles,

despedazarse en  ríos secos

ni lunas caerse en cenizas

sobre una tierra calcinada.

 

Benditas sean Uds. mujeres

llenas de gracia,

madres, amantes, heroínas,

por encima de todo. 

 

 

EL LIBRO IGNORADO

 

Triste como un charquito de agua

en una vereda con pasos distraídos.

Las gotas de sonrisa de la lluvia,

los toques generosos del sol sin mancha

lo ignoran en la llanura del momento.

 

Desaparecerá en vapor o rutina

de una tierra que lo absorba en silencio,

sin una palabra de memoria.

 

 

EL PÁLPITO DE LAS RUINAS

 

Amo más que la Grecia de los griegos

la Grecia de la Francia, porque en Francia,

al eco de las risas y los juegos,

su más dulce licor Venus escancia.

                        RUBÉN DARÍO

  

Estamos frente a unas ruinas

para revivirlas en el qué fueron,

el cuándo, el porqué y otros suspiros

que alientan el presente.

 

Esas ruinas que no tienen tiempo

y cumplen siglos de vida muerta;

esas ruinas que se encarnan

en nuestros cuerpos, conquistas

y derrotas. Que gritan mudas

las delicias de eros y los vacíos llenos

de zánatos, entre vaivenes útiles

de reinos recorridos y soñados.

 

Otras ruinas que conocimos

habitan fosas o nuestros secretos,

víctimas de Parcas dominadas.

 

Pero las ruinas resucitan en la sabiduría

que piedra sobre piedra,

libro, monumento o testimonio,

o letra sobre letra,

de forma perenne,

en la amplitud eterna del universo,

nos nutre, nos sorprende, nos anima.  

 

  

TIEMPOS DE LA NATURALEZA

  

La palidez atractiva de la luna

con todos sus secretos.

La noche no tarda en ausentarse

ni de asomar el sol sonriente

por la ventana indiscreta.

Todo es más intenso,

si son dos y no uno.

 

La lluvia no cambia muchos las cosas,

excepto por el murmullo de las gotas,

el espíritu crujiente de los vientos,

el manantial apasionado del relámpago,

la amenaza de los truenos.

Una lucha incongruente por el momento.

No la calma el arco iris

sino la fuerza tierna de un beso

y las fábricas de las nubes

que son los sueños.

 

Ahora puedes despertar

y vivir tu luz en cada instante

de tu tiempo extra-

vagante.

 

Luis Alberto Ambroggio nació en Córdoba, Argentina. Es miembro de la ANLE, Real Academia Española, calificado por la Casa de América como “Representante destacado en la vanguardia de la poesía hispanoamericana en los Estados Unidos".  Autor de más de 25 libros de ensayos, narrativa, poemarios, entre ellos: El arte de escribir poemas (2009), Estados Unidos Hispano (2015), Los habitantes del poeta (1997), Laberintos de Humo (2005), La desnudez del asombro (2009), Difficult Beauty (2009), La arqueología del viento (2011; 2013 International Latino Best Book Award), Homenaje al Camino (2012), Todos somos Whitman (2014), En el Jardín de los vientos. Obra Poética 1974-2014. Principios Póstumos (2018). Antologías: Al pie de la Casa Blanca. Poetas hispanos de Washington, DC (2010), Antología de los poetas laureados estadounidenses (2018). Traducido a 12 idiomas, con premios y reconocimientos, como el Premio Simón Bolivar, la Beca Fullbright Hays, la Orden de los Descubridores de la Hispanic National Honor Society, Doctorado Honoris Causa Tel-Aviv, Israel, Medalla Trilce, Universidades de Trujilo y Brigham Young University. Declarado Hijo Adoptivo de la ciudad natalicia de César Vallejo. Sobre su obra, seleccionada para el Archivo de Literatura Hispano-Americana de la Biblioteca del Congreso, se han escrito ensayos, artículos y libros, entre ellos, El cuerpo y la letra (Mayra Zaleny Ed.: 2008), El exilio y la Palabra. La trashumancia de un escritor argentino-estadounidense (Rosa Tezanos-Pinto Ed.: 2012).

 



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