24 Sep 2021

91. POESÍA HONDUREÑA. FABRICIO ESTRADA

-24 Oct 2020

 

EN LA BONDAD PULÍA MI ROSTRO

 

Dame la bondad de un claro en el bosque

como buen humano

podré llenar su vacío sembrando

árboles más frondosos y altos

(Soñé

que me daban la tarea de aserrar por la mitad

                                                         a un santo

era santo porque sus ojos tenían la calma

de una nube que se deforma

                                            y de pronto es cielo)

No me creo capaz de talar un árbol

y menos de aserrar a un hombre

les dije

Los atenienses que morían de sed

en las canteras de Siracusa

fueron capaces de seguir bebiendo del río

con una flecha en su garganta

me respondieron

 

Desperté bondadoso

fui en busca de un árbol que sembrar

 

Me vi ante el espejo

con una sierra en la mano.

 

 

LAS BÓVEDAS DE SVALBARD

 

De habérmelos pedido

hubiera enviado a Svalbard las semillas que pulí de niño

las semillas y gusanos del guayabo

que daba trompos  cantos    y hondas

las semillas del limonero

que cubría hasta la mitad del patio

las moras silvestres que mancharon

el bolsillo de mi camisa escolar

y que se notaron hasta en la foto de último año

las semillas de la dulce granadilla de Esquipulas

las semillas de ciruelas del sur

soles osificados dentro de la pulpa crujiente

las líquidas semillas de la jagua

sorbida a solas una tarde de 1984

las semillas de paterna de sabor indefinible

aunque cercano a la avena

las pasas robadas de las cajitas compradas

por tía Lauren - viejecillas de fiesta

con ínfulas de viajeras-

los mamones atragantadores

palabras redondas que no querían salir de mi boca

las semillas del mango miliar

frontera vertical de mi impotencia

(nunca pude subir a él

y creí que desde su copa iniciaba

la redondez y dulzura de la tierra)

 

La bóveda del fin del mundo

estará por siempre incompleta

 

El desastre que nunca esperamos es el tiempo

que va borrando y arrancando a fondo

las semillas de tu infancia.

 

 

LAS CARTAS ME LAS TIRARON MARCADAS

 

Y también me han tirado las cartas

las brujas más blancas y zafias

y todas leyeron en mí

los vicios más atávicos de un centroamericano

 

Practica la quiromancia   sugirieron

se convierte en tapir y se come los sueños

                                         insistieron

transformado en lechuza

chupa el ombligo a los amores recién nacidos

no deja milpa en pie

dinero que agarra dinero que desgrana

 

Las arrogantes brujas

tan blancas como el vaso blanco

barajaron mi suerte y consignaron

pocos días de amor y pecado

advirtieron

te dejará por el primer barco que salga

colecciona pasaportes y recibos de western unión

se convierte en sueño pero es un tapir

¡santa virgencita del cobre

mira su piel entre el barro y el olivo

no es negro pero te juro que tiene de negro!

Debió practicar la brujería      comer lenguas

zapatear los techos   tocar zarciles   comer ceniza

¡tuerce los tobillos como un sisimite!

¡no es de fiar ese hondureño!

detrás de él vienen miles       con bandera y todo

Yo que usted mamita   no le ofrezco ni la sombra

Se le nota en su mirada

                                  y en sus poemas de capirote

 

 

APOLONIO LE DECÍA A JULIA, HIJA DE CÉSAR

que al morir

nuestra alma iba a un lugar

donde todos los círculos eran perfectos

todos los lechos de humanos o ríos

la arena, el mendigo era perfecto

la madre suplicando por el hambre más tenaz

la sed del condenado a muerte

la uva del miedo juntada en racimos perfectos

Apolonio

miraba un caballo y le predecía una muerte perfecta

junto al jinete con su penacho de plumas

y la coraza perfecta atravesada

por un venablo perfecto

Todos nuestros errores ascendían, al morir,

un grado de perfección

todos los adioses eran besos perfectos

la emulsión del crepúsculo

las decrépitas habitaciones

el hueso de una pera mordido hasta la semilla

y también su lenta descomposición en un resto perfecto.

 

No temo ya las palabras imperfectas

ni una sola de ellas

se perderán la dicha de todo lo perfecto

que aguarda por ellas.

 

 

POEMA DE UN BEST BOY

 

Olías a repostería a la entrada de un cine

y juro que jamás he ocupado

de entenderte con subtítulos.

Llegaste ingrávida

hablando el idioma de un zeppelin en llamas.

 

Yo solo tuve que amar tus historias

de finales felices.

 

Lo demás

hubiera sido repetir

la misma cinta que nadie entiende

más que nosotros

entre las sombras.

 

 

PETICIÓN DEL BIBLIOTECARIO DE XI’AN A QIN SHI HUANG

 

Y si te dijera

que mis libros

intactos y estoicos en los estantes

son cientos de guerreros

dispuestos a acompañarme en mi tumba

                                                  sin límites

 

¿Me dejarías morir

                                                  

 

                                                    leyendo?

 

 

Fabricio Estrada. Honduras, 1974. Publicaciones: Sextos de Lluvia, 1998, Poemas contra el miedo, 2001, Solares, 2004, Imposible un ángel (antología) 2005, Poemas de Onda Corta, 2009, Blancas Piranhas, 2011, Sur del mediodía, 2013 (México -Costa Rica), Houdini vuelve a casa, 2015, Blake muere en París a causa de un paparazzo (antología personal) 2018 (Puerto Rico). 33 Revoluciones para Rodríguez, 2018 (Honduras). Osos que regresan a la radioactiva soledad de Chernobil, 2019 (Uruguay), Piedra boomerang, 2019 (México). Sus poemas aparecen en antologías iberoamericanas e inglesas. Ha participado por Honduras en diversos festivales internacionales. Prepara la publicación de su narrativa. Sus artículos de opinión han sido publicados en revistas impresas y on line de Iberoamérica. Integró el Taller de Poesía Casa Tomada (1993-1996) Teg.; Miembro Fundador del Colectivo de Poetas Paíspoesible, Teg. (2004-2008); Miembro Fundador de Artistas en Resistencia, Teg. (2009-2011), Primer Lugar del Premio Nacional de Poesía de Los Confines, Honduras 2017. Ha sido traducido parcialmente al inglés, sueco, árabe, portugués e italiano. 

 



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