06 May 2021

41. HA MUERTO EL POETA ESPAÑOL JOAN MARGARIT

-16 Feb 2021

 

El equipo de Nueva York Poetry Review lamenta el fallecimiento del gran poeta español, Joan Margarit, ganador del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda en 2017 y del Premio Cervantes en 2019. Celebramos su vida y su obra con una selección de sus poemas.

 

 

AMADA REGINA

 

En todas las ciudades busco siempre

un hotel que llevara el nombre de ella.

El Regina de Roma y su fachada

severa y gris, fascista, de granito.

El Regina de Londres, frente a un parque

tristísimo al crepúsculo. El Regina

con las piedras negruzcas de Bruselas.

El cálido Regina de París,

junto al «quai» solitario de barcazas.

El Regina y su zócalo de moho

lamido por las aguas oscuras de Venecia.

Y cuando ella murió, y él no viajaba ya,

el último Regina, en el bullicio

del centro, en Barcelona,

le acogió con sus gélidos espejos

y con su delicada marquesina

de hierro y de cristal en la calle Bergara.

Regina amada, hoteles y mujer:

algunos negros bultos en la noche,

la caldera encendida y los neones

de tu nombre, violentos de tanta soledad.

Ciudades que están llenas de imprevistos

hitos de amor.

 

 

EDAD ROJA

 

                                                                        A Àlex Susanna

 

Tanto tiempo has tardado en aprender

que llegas tarde al gran amor:

Que nunca habrás vivido una edad de oro.

Las rosas de Ronsard

nunca serán perfume en tu mirada,

ningún otoño habrá de deshojar,

en los brazos de nadie, lentos pétalos.

Con el olvido tapas los espejos

igual que acostumbraban en las casas

donde había un difunto.

No vuelven las mujeres con las cuales

cambiabas años de tu soledad

por un fugaz momento de ternura.

Tan ardiente es la vida en el otoño,

que en las horas de angustia no podrás

amar ni a la mujer que ya has perdido.

 

 

EN TORNO A LA PROTAGONISTA DE UN POEMA

 

Conocía muy bien tu piel dorada,

la señal de peligro de tus ojos azules.

Sueños de profesor que comenzaba

a perder su futuro. Hace mucho surgiste

entre aquellos muchachos y muchachas

del bar acristalado de nuestra Escuela blanca,

desde donde veíamos el mar.

Me preguntan quién eres. Quizás, un día, expertos

en soledad y en crímenes pasados

buscarán, amparada en las palabras,

la sombra de tu nombre y no hallarán

sino cartas violeta de la noche

y el rastro, entre papeles, de unos ojos azules.

 

 

REMOLCADORES ENTRE LA NIEBLA



Amiga de la noche, reluciente,

lúcido disco de la luna:

avanzas junto a mí por la playa, iluminas

estancias con espejos para amantes

a los que aflige el plazo de una noche.

Tú y yo cruzamos la ciudad caída.

Hay hojas de periódico arrastrándose

como heridas de guerra, son gaviotas

que mueren en el agua de algún muelle.

También cartas de amor que pasan cuentas

como viejos recibos de negocios.

El viaje hacia la sombra nos exije

decidir compañía: yo he escogido

esos ríos espesos, relucientes

de dos armas doradas, dos trompetas:

una cálida y negra, la de Clifford

como un fuego en la nieve de las calles

y la blanca, que apenas puede oírse

en la pútrida noche con letreros

de los hoteles tristes de Chet Baker.

Paso junto a amenazas de paredes

y escaleras de metro con los bultos

de los que duermen bajo los cartones.

Son las sombras que tocan en la noche.

Esperaba un acuerdo sobre fines

y nunca hallé finalidad alguna.

Esperé incluso la pasión del náufrago

por encender un fuego frente al mar

pero nadie deseaba ser salvado.

Creí que contaría con la gente

en asuntos de versos y valores.

No sabía que todas estas cosas

sólo indicaban cómo envejecía:

de pronto todo el mundo estaba lejos

y, mientras, yo escribía este poema

sabiendo que el mañana estaba hecho

de un arte para mí desconocido.

Conocí a una mujer: bailaba y, juntos,

escuchamos un "Autumn leaves" como este

que en la Rambla, magnánimos, los plátanos

murmuran con las hojas en la noche.

Era una mujer de orden, tenía bellas manos:

¡Dios, era mi mujer! Cómo bailaba

cantándome al oído cada pieza,

cómo reía cuando la abrazaba.

Hoy abrazo a la noche y escucho el «Loverman»

en el que Parker equivoca el tiempo.

Los faroles lejanos son los ojos

vidriosos de algún perro.

La música consuela, nada más:

está dentro de mí junto a mis penas,

interpretándolas con claridad

y sentimiento, aunque sin esperanza.

Ya cayó la ciudad de mi futuro.

Camino entre leyendas pisoteadas

del otoño del cuerpo pero aún

hallo hospitalidad en un relámpago

del Café de la Ópera: entre tanto,

al final de la Rambla, en los peldaños

que bajan por el muelle de barcazas,

una sirena muerta está flotando

y es arrastrada por las sucias aguas.

 

 

LA COMBINACIÓN

 

                                                          A Mari Carmen Parma

Sola entre dos infiernos

-el de la libertad y el de la edad-,

ya no he podido abrir la caja fuerte.

La puerta con sus cifras giratorias,

es la ruleta en la que ya no sé

de qué forma apostar:

desde el primer suspiro conservé,

acorazada luz, aquella rosa.

Estoy desnuda en nuestro dormitorio

con la ventana abierta y la lámpara apagada,

oigo el rumor urbano de la noche

mientras la leve brisa me acaricia.

Ahora, la muchacha y el muchacho

que tú y yo un día fuimos permanecen

siempre muy cerca, están dentro mí:

un olor conocido o una canción

puede hacerlos salir, pero si quiero hablarles,

ya han desaparecido. Vivimos a merced

de lo que de nosotros ignorábamos,

tal si entre los derechos que tuviese la vida

hubiera un misterioso derecho a no saber.

El metálico nido custodia nuestros sueños.

Estoy llorando. La combinación

era esta: la fecha de tu muerte.

 

Joan Margarit (Sanahuja, Lérida, 11 de mayo de 1938-Sant Just Desvern, 16 de febrero de 2021​) fue un arquitecto y poeta español. Como poeta, escribió en catalán y en español y fue distinguido con el premio Cervantes (2019).



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