15 Jun 2021

70. POESÍA ESTADOUNIDENSE. CHRISTINA THATCHER

-13 Mar 2021

 

HOW TO LOVE A GARDENER

 

            for Rich

 

Love like the horse chestnut loves carbon,

like the sun isn’t millions of miles away

 

or doomed. Love like a blue fir amongst white pines,

like a wide shovel opening the earth. Rewind

 

your favorite moments over early dinners:

the correct identification of an olive tree, climbing

 

65 feet up a fat trunk, turning backpack pockets

into houses for leaves. Love as eagerly as sprouting seeds,

 

as hungry as a goat up an argan tree. Love like you are

spotting a red squirrel for the first time. Relish in your blooming

 

knowledge of Latin, wood chopping, propagation. Love as easy as

hibiscus roots drink rain. Breathe in the smell

 

of earth-drenched boots. Savor the quick-flowing

photos of pheasants and hedgehogs and newts. 

                         

Love like a pioneer species. Love like sempervirens: evergreen.

Love like every green thing ever planted 

 

will live long and never burn.

 

 

CÓMO AMAR A UN JARDINERO

 

            para Rich

 

Amá como el castaño de indias ama el carbono,

como si el sol no estuviera a millones de kilómetros

 

o condenado. Amá como un abeto azul entre pinos blancos,

como una pala ancha que abre la tierra. Rebobiná

 

tus momentos favoritos en las cenas tempranas:

la correcta identificación de un olivo, escalar

 

los 20 metros de un tronco grueso, convirtiendo bolsillos de mochila

en casas para las hojas. Amá con la impaciencia de las semillas que brotan,

 

con el hambre de una cabra en la copa de un argán. Amá como si estuvieras

viendo una ardilla roja por primera vez. Sentí placer en tu floreciente

 

conocimiento del latín, de cortar madera, de la propagación. Amá con la facilidad con que

las raíces de flor de jamaica beben la lluvia. Respirá el olor

 

de las botas llenas de tierra. Saboreá el paso veloz

de fotos de faisanes y erizos y tritones. 

                         

Amá como una especie pionera. Amá como un sempervirens: siempreviva.

Amá como si cualquier cosa verde alguna vez plantada

 

fuera a vivir largamente y nunca arder.

 

 

FIRST DRAFTS

 

By the time I wrote your obituary

I had read hundreds of them,

searching for words to flesh you out;

you did so little with your life.

The first lines were just facts—

your age, the names of your children

when and where you died.

Later I wrote that you were kind,

deep down. I thought I owed that to you,

the way a mother owes it to her son

to dress him well for his school photo.

I didn’t want you to look bad

next to the other obituaries.

 

 

PRIMEROS BORRADORES

 

Para cuando escribí tu obituario

ya había leído cientos de ellos,

buscando palabras que te encarnaran:

hiciste tan poco con tu vida.

Las primeras líneas fueron solo hechos:

tu edad, los nombres de tus hijos

cuándo y dónde moriste.

Luego escribí que fuiste amable,

en el fondo. Pensé que te debía eso,

del modo en que una madre le debe a su hijo

el vestirlo bien para su foto escolar.

No quería que te vieras mal

junto a los otros obituarios.

 

 

BACK TO WORK

 

I push through deadlines, daily admin, late nights,

work hard and steady, my head still pounding

with pictures of you—

 

the green bean bowl, overheated,

exploding in your hands, our matching

seabass T-shirts, that low-slung belt.

 

No matter how much typing I do I can only think

of your slopped frame, the way you moved,

a father’s body.

 

I do the things I need to do but dully, with effort,

as though I’m wading through wet sand or wrapped,

head to toe, in cellophane.

 

 

DE VUELTA AL TRABAJO

 

Lucho con plazos, la administración diaria, desvelos,

trabajo duro y a buen ritmo, mi cabeza aún late

con imágenes tuyas –

 

el tazón verde de frijoles, sobrecalentado,

explotando en tus manos, nuestras camisetas

idénticas con róbalos, ese cinturón demasiado abajo.

 

Sin importar cuánto mecanografíe solo puedo pensar

en tu figura desgarbada, la manera en que te movías,

el cuerpo de un padre.

 

Hago lo que debo pero con desgano, con esfuerzo,

como si atravesara arena húmeda o si estuviera envuelta,

de pies a cabeza, en celofán.

 

 

PLAYING NICE

 

When the therapist told me

to create my own metaphor for grief—

to represent it as a tall mountain

or grains of sand trickling into a jar—

I could only think of machetes.

Could only remember the man

who collected them in Philly

and chased children down the street—

wild, unpredictable, violent. I knew

this woman would not approve,

did not want my metaphor to be

a lurching, sweat-soaked man.

Instead I told her that my grief

was a river, boxed in by an ailing city,

making its way slow and heavy

to the sea.

 

 

SIENDO AMABLE

 

Cuando la terapeuta me dijo

que creara mi propia metáfora para el duelo

(que lo representara como una alta montaña

o granos de arena deslizándose dentro un frasco)

solo pude pensar en machetes.

Solo pude recordar al hombre

que los coleccionaba en Filadelfia

y perseguía niños por la calle:

salvaje, impredecible, violento. Sabía

que esta mujer no lo aprobaría,

no quería que mi metáfora fuera

un hombre tambaleante, empapado en sudor.

En vez de eso le dije que mi duelo

era un río, encajonado por una ciudad enferma

siguiendo su camino lento y pesado

hacia el mar.

 

 

FINDING YOU

 

Covered in tick bites and sweat

I found my way to the music store

you’d talked about. The man behind

the counter knew your name, and mine,

shook his head when I told him the news,

such a shame, he said. Then I realized it,

 

this had been your place,

 

not the flea-infested house or the beaches

full of needles. Not the bloated body

on the bed.

 

I had found you, here.

 

When the man brought out the guitar,

I cried more than I ever have in public.

He said you came in every day

for two months before you chose

the perfect one, for me.

 

 

ENCONTRÁNDOTE

 

Cubierta con picaduras de garrapata y sudor

hallé el camino a la tienda de música

de la que hablabas. El hombre detrás

del mostrador sabía tu nombre, y el mío,

sacudió la cabeza cuando le conté la noticia,

qué pena, dijo. Entonces me di cuenta:

 

éste había sido tu lugar,

 

no la casa infestada de pulgas o las playas

llenas de agujas. No el cuerpo hinchado

en la cama.

 

Te había encontrado, aquí.

 

Cuando el hombre trajo la guitarra

lloré más de lo que jamás lo había hecho en público.

Me dijo que viniste todos los días

por dos meses antes de elegir

la que fuera perfecta para mí.

 

Traducción: Esteban Alonso Ramírez

 

Christina Thatcher is a Creative Writing Lecturer at Cardiff Metropolitan University. She keeps busy off campus as Poetry Editor for The Cardiff Review, a tutor for The Poetry School, a member of the Literature Wales Management Board and as a freelance workshop facilitator across the UK. Her poetry and short stories have featured in over 50 publications including The London Magazine, North American Review, Planet Magazine, The Interpreter’s House and more. She has published two poetry collections with Parthian Books: More than you were (2017) and How to Carry Fire (2020). To learn more about Christina’s work please visit her website: christinathatcher.com or follow her on Twitter @writetoempower.

 

Christina Thatcher es profesora de escritura creativa en la Universidad Metropolitana de Cardiff. Se mantiene ocupada fuera del campus como editora de poesía para The Cardiff Review, tutora de The Poetry School, miembro del Consejo de Administración de Literatura de Gales y como facilitadora de talleres independiente en todo el Reino Unido. Su poesía y sus relatos cortos han aparecido en más de 50 publicaciones, entre ellas The London Magazine, North American Review, Planet Magazine, The Interpreter’s House, entre otras. Ha publicado dos colecciones de poesía con Parthian Books: More than you were (2017) y How to Carry Fire (2020). Para saber más acerca del trabajo de Christina, visite su sitio web christinathatcher.com o sígala en Twitter: @writetoempower.

 



Compartir