24 Sep 2021

ESSENTIAL HISPANIC POETRY READINGS DOSSIER. EDUARDO MITRE

-03 Abr 2021

  

ESSENTIAL HISPANIC POETRY READINGS DOSSIER

FIRST SERIES

EDUARDO MITRE

 

 

VITRAL INMEMORIAL

 

¿Y qué decir del viaje de nueve meses

en la nao de la madre?

           

¿Qué de su voz y cuanto dijo

en las calles y los cuartos

o al pasar por el mercado

con nosotros dentro,

anteriores al lenguaje,

aguaitando

con el oído en ciernes y adheridos  

a las paredes de su vientre

sin entender un ápice

del maremagno de sonidos?

           

¿Qué del corazón incipiente y su latido

al percibir el susto de ella

al caerse bajando la escalera

o resbalarse al encerar el piso?

           

¿Qué de su deseo, algunas noches,

por el cuerpo de nuestro futuro padre

o el de él ­­­­­­­­­­­––sin duda más apremiante––

por el de ella con nosotros ya habitado?

           

¿Y qué del júbilo de ambos 

cuando tras la riada de sangre

y el agónico espasmo

por fin tocamos tierra y aire,

con tanta luz enceguecidos

nuestros ojos marsupiales?

           

¿Cómo trazar la travesía

de uno hacia sí mismo

si el pasajero se vino forjando

al mismo tiempo que la nave?

             

¿Será morir emprender un viaje parecido

y la muerte una nao como la madre?

 

 

ENVÍO          

 

Te envío, Lejana, tres versos

que no son míos

sino de César Vallejo.

 

Y te los dedico

como si para ti

acabara yo de escribirlos:

 

No será lo que aún no haya venido, sino

lo que ha llegado y ya se ha ido,

sino lo que ha llegado y ya se ha do.

 

Contigo, Lejana,

hace y no tiempo,

contigo.

 

 

ADVENIMIENTOS

 

                                                            A Sofía Mitre Khek.

                         

La noche que nos anunciaron 

que ya estabas de viaje,

un relámpago de júbilo

recorrió nuestra sangre

bajo el cielo de Brooklyn.

 

Ahora que ya llegaste

en Santa Cruz de la Sierra,

qué ardua aquí la espera

para poder abrazarte,

contemplar tus cejas

y conocer tus pupilas

que mirarán las palmeras

y la Cruz del Sur.

 

Pero te cuento, Sofia, que hoy,

súbita como una golondrina

que borra la distancia,

me llegó la imagen de tu sonrisa,

y en la pila del instante

incliné la cabeza,

y tú: belleza venida de lejos,

con la luz de tu mirada

me bautizaste abuelo.

 

 

DE UN RETORNO

                                               

A Gabriel

 

He vuelto a Granada

donde estuviste de niño.

 

Como entonces,  sobre mis ojos

han llovido el asombro

los lechosos  racimos

de la Alhambra.

 

En el patio de los Arrayanes

he bebido, a sorbos,

el rumor continuo del agua.

 

Al final de la tarde,

bajo la luna y los pinos,

he descendido

por la Cuesta del Chapiz.

 

Y tras la Fuente de las Batallas

he pasado cerca del aula

donde hace años

aprendiste a leer y a escribir.

 

 

BORDES

 

El borde de la cuna

donde el amor se inclina

a contemplar a la criatura. 

 

El borde del aro

que con una pelota

nos suspende el ánimo. 

 

El borde de la blusa

por el que asoman dos lunas

que el deseo despuntan.

 

El borde del asiento

que el otro ocupa

y deviene extranjero.

 

El borde de la mesa

en que se posan vacías

las manos de la pobreza.

 

El borde del cuchillo

que corre dos veces

hacia al mismo filo.

 

El borde de las fronteras

que con tentáculos de pulpo

se extienden y  estrechan. 

 

El borde de la carretera

donde aguarda la muerte

a diestra y siniestra.     

 

El borde de la vigilia

que nos sumerge en el sueño

y nos devuelve a otro día.

 

El borde de la vejez

que lentamente aparece

por toda la piel.

 

El borde de la cama

en la que alguien se sienta,

mira al enfermo y se calla. 

 

El borde de la agonía

como la boca de un túnel

¿que nada ilumina?

 

El borde del ataúd

donde amanece una cara

ya indiferente a la luz.

 

El borde de la lápida

donde el dolor se inclina

con flores y lágrimas.

 

El borde de la memoria

que se resiste al olvido

y finalmente se borra. 

 

El borde del infinito

y los pasos del astronauta

que nos mantienen en vilo.

 

El borde de la página

donde acaba una línea

y comienza otra.

 

Eduardo Mitre nació en Oruro, Bolivia, en 1943. Cuando era niño su familia se trasladó a Cochabamba. Estudió Derecho en la Universidad Mayor de San Simón de esa ciudad y, posteriormente, realizó estudios de literatura francesa en Francia y de literatura latinoamericana en Estados Unidos, donde se doctoró en la Universidad de Pittsburgh con una tesis sobre la poesía de Vicente Huidobro. Ha sido profesor en Columbia University de Nueva York, en Dartmouth College, así como en la Universidad Católica Boliviana de Cochabamba. Hace años que reside en Manhattan y enseña en Saint John’s University de Nueva York. Desde 1999 es Miembro de Número de la Academia Boliviana de la Lengua correspondiente de la Real Española. Entre sus obras de poesía están Líneas de otoño (1993), Camino de cualquier parte (1998), El paraguas de Manhattan (2004) y Al paso del instante (2009), además de cuatro antologías de poesía boliviana.La casa editorial Le Cormier de Bruselas ha publicado dos antologías bilingües de su poesía: Mirabilia (1983) y Chronique d’un retour (1997), y la edición de su Obra poética (2012) publicada por Pre-Textos de Valencia constituye la colección más extensa de su obra hasta la fecha. Poemas suyos han sido incluidos en varias antologías de poesía hispanoamericana, y varios de ellos traducidos al inglés, francés, italiano y portugués. En su obra crítica figuran: Huidobro: Hambre de espacio y sed de cielo (Caracas, 1981), El árbol y la piedra (Caracas, 1988), De cuatro constelaciones (La Paz, 1994) y El aliento en las hojas (La Paz, 1998). Ha traducido del francés una selección de poemas de Adolfo Costa du Rels, Poemas (La Paz, 1988) y una antología de poetas belgas: Urnas y nupcias (México D.F., 1998).

 

 



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