15 Jun 2021

ESSENTIAL HISPANIC POETRY READINGS DOSSIER. MARIANA BERNÁRDEZ

-03 Abr 2021

 

ESSENTIAL HISPANIC POETRY READINGS DOSSIER

FIRST SERIES

MARIANA BERNÁRDEZ

 

 

LO BROTADO

  

La contemplación es la ley que la belleza lleva consigo.

MARÍA ZAMBRANO,

El espejo de Atenea.

 

A lo lejos, sobre un horizonte

de espigas de oro,

saltan los relámpagos.

                         ANTONIO COLINAS,

Pastor de ruinas bajo la tormenta.

 

 

Vino con los ojos arreciados por su Dios

como si la borrasca de los tiempos

se hubiera arropado ahí entre su temporal

Las imágenes de la transparencia

asediaban su entendimiento

y liturgias añejas de entonación escarchada

iban incinerando la ventisca de su ornato

ni la mudez bastaba para comprender

el peso del mundo que se incrustaba en su piel

como si los granos de sal

que cristalizaron la figura de la más querida

escondieran en su iridiscencia

la cifra inscrita en el tronco del olivar

cuyo símbolo encontrado en los angostillos

le indicó la ruta de vuelta al cobijo

como si en su resina resquebrajada

se testimoniara la insidia

de los tantos que se abrazaron

para dar lugar a su nacimiento

y ella

paria entre las parias

hubiera tenido que surcar el mar y su anchura

para descubrir que no se es nada

porque hasta hojas y riscos

son macerados en su materia

hasta borrar su existencia.

 

 

Detrás del centro y la periferia

el velo de una ciudad

en los pilares deslavados de su templo

Martes que no jueves

del que no tengo imagen alguna

 

y llueve

 

legendaria lluvia

que seduce la lisura de las peñas

 

y  pregona en sus aguas

el horror

que habita lo umbrío

 

y quisiera que con un chasquido

la luminosidad ahuyentara su viento plomizo

pero su dentellada planta marca en el húmero

mientras París en aguacero despide a Vallejo

y redoblan las campanas

por un verso y un muerto.

 

 

Duermevela

que despierta el entendimiento de lo oscuro

desgrano la sed del poema

Me moriré en París…

mientras el ritmo de tu respiración

acompasa el naufragio de la razón

Duermes de modo quedo

sin alterar el gesto de tu boca

un día del cual ya tengo el recuerdo

como si se naciese con la impronta de lo vivido

y anduviera uno renqueando por los días

tras la forma proyectada en el lienzo

como si fuera mordedura de lo oculto

o zumbido azuzando para ganar la batalla

de apurar el elixir del deseo

y ahuyentar el resquemor y lo sórdido

y alcanzar finalmente puerto

Y vuelvo a decir antes del antes

y sonríes como si en tu sueño

este cuarto y esta casa y el limonero y los parajes

olvidaran sus hebras en mi enlumbre.

 

 

Y leo y releo y me abismo en lengua de pájaro

de tanto buscar el trasiego del regreso

pero de haberlo no lo hay en las frases que aprendo

al deletrear el silabario en el cuaderno de línea recta

que no aprecia la reciedumbre del vericueto ni el espejismo

que despiertan los demonios del mediodía

cuando el sol injerta su demencia

en la fiebre macilenta de los poseídos

 

y delira el enfermo como delira la suplicante

que encuentra la roca insurrecta de la inmolación

o la zarza ardiente grabada en la rastra de un monte

que aún existe en la agudeza irredenta del lector

que al dudar del azar se adentra en el versículo

para ser incendiado por lo que no se nombra

no por querencia sino por cautela

 

ante lo extraordinario sólo queda el balbuceo

 

y ha quedado ahí el escriba tirado en el pedregal

rastrillando el abecedario de relatos que se le confunden

 

ni Vallejo ni Diótima ni Platón ni Juana

ni Kavafis ni Teresa ni Dante ni Concha

 

y yo cómo digo ahora esto que pasa

cómo te digo de este verso que me taja.

 

 

Azul.mar

en la lontananza el azul

Tardé muchos años en llegar

porque llegar siempre

ha sido un camino largo para mí

Arreciada por la vida tardé en poder

simplemente en poder subir la cuesta

para atrapar el mar

como si toda su gramática

y su no saber

cupieran en mis manos

 

y la voz que proviene de esa cisura

de ese arcano

tampoco es albo en su claridad

 

sólo aquí

lejos

no importa el haber repudiado lo entrañable

ni lo yermo que enaltece el fracaso

porque lo inmenso

requiere la soledad que se es

el vacío socavándose

el desamarrarse

para ser arrasado por la brasa del verso

 

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

 

De Aliento (2017).



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