24 Sep 2021

262. POESÍA CUBANA. YANIER PALAO

-19 Jul 2021

 

INICIO

 

Una idea no es suficiente

ni siquiera el cúmulo de ellas.

Pero si una idea se acomoda arriba,

debajo, al lado o detrás;

puede que se construya algo que no sabría nombrar.

He escrito sin saber a dónde me lleva el texto, como si la escritura me condujera, como si el sitio fuera verdadero solo por haberlo descrito o haberlo visto en una foto. Una vez más, son los intentos. Un intento aunque sea fallido no es el fracaso.

Este es un texto minusválido. Es el cúmulo de lo que podría ser. Todos estos gestos reunidos conforman una actitud mayor, no en pretensión de algún objetivo; sino en demostrar que he llevado una vida intentando escribir el intento, que aun hago para no abandonar la palabra.

 

 

EL VESTIDO

Performance. La Habana 2013

 

Una costura

que una

las partes.

Un vestido elegante e innecesario a la vez.

Un vestido hecho de frazada de trapear el piso

con pedrería y lentejuelas

(pura artesanía)

puesto de espaldas al mar

para que los transeúntes

limpien esa franja

divisoria e imprecisa.

 

 

OTRA VEZ EL MERCADO

 

El agua escapándose, por las paredes desconchadas. Una casa de principio del XX me demuestra la prolongación.

Pagué por sexo, no creí que fuera tan parecido al amor (incluso dándole los billetes en las manos). Recordé a Margarite Yourcenar: Un corazón es tal vez algo sucio. Pertenece a las tablas de anatomía y al mostrador del carnicero. Yo prefiero tu cuerpo. La luz brumosa, pero no me confundí con la atmósfera creada por mí, para mi ventaja. Quería comprobar, escribir lo asimilado.

El agua gotea en la tanqueta plástica, cincelando mi cabeza, igual que el estomatólogo cuando limpia las caries ensanchando el orificio, retirando la zona ennegrecida. La barrena con punta de diamante perfora, llega al fondo, hace que la oquedad sea mayor, el cuenco, el Vaciado (libro que publique en el 2011, Ediciones Aldabón). ¿Son las paredes que conforman el vacío, el cuenco, lo que me interesa, o es lo que ocupa, lo que llena?

 

 

PRIMERA FOTO

Está apoyada a una pared de piedras. Es joven, sus ojos tienen forma de almendra. Estamos en los Andes, en los Citas. Lleva un niño en sus brazos. Trae mantos de lana y collares. La mano que sujeta a su niño deja ver las uñas con churre. Las piedras parecen estar supuestas una encima de las otras. Todos los días trabaja la tierra y pastorea ovejas. Se está casando para poder bautizar a sus hijos. Los bordados de los mantos, los de su blusa, hablan de la dedicación, de la entrega al tejido, al punto; hablan de una fidelidad, felicidad, familia.

 

 

SURCO, RANURA, PLACER

 

Un mendigo me mira

no me pide nada.

Su rostro no es feo.

Está acostado en el piso

es el peor de todos, 

rechazado por la gran mayoría.

El sujeto produce un graznido

mientras se introdujo dos dedos por el recto.

(Se le ve la comisura rosada).

Se complace o, hace público el deseo.

Cuando niño me castigaban

horas sentado en butacas decoradas

con motivos Art Noveau.

Pasado el tiempo del castigo

me decían: ¡levántate ya puedes ir a jugar!

-Yo no hacía caso.

Me quedaba pasando los dedos

por las ranuras.

Buscaba molestar

demostrando que estoy a gusto.

Motivos de hojas, árboles,

cabezas con cascos

a la vieja usanza del Imperio Romano.

Pasar los dedos por la ranura de aquellos muebles

se convirtió en unas de mis mejores experiencias.

La precisión del trazo

con tendencia a lo curvo.

 

El grabado es un arte hiriente

(el proceso), meses haciendo

(ranuras, heridas).

Solo sabremos el resultado final

cuando podamos imprimir.

Lo que vemos es la huella.

Hay tatuajes que se realizan

haciendo incisiones en la piel

el diseño impregnado en el cuerpo

en la superficie, en la cáscara,

en lo que tanto hemos criticado, -idolatrado-.

Los surcos, las vías,

los caminos construyendo el dibujo.

Una música alojada allí

en la negra piel de los discos de vinilo.

Una música que espera el contacto

con la aguja del gramófono,

una sutil penetración

en la que solo existe el rozamiento

en esas fricciones

en esas insignificancias

mi felicidad.

 

 Poemas de Basura biológica

 

Yanier H. Palao (Cuba, 1981).Escritor y artista plástico, miembro de la UNEAC. Ha publicado: Sombras del solo, 2005. Peces en bolsas de nylon, Premio “Poesía de Primavera”, 2008. Música de fondo, 2010. A la intemperie, 2011. “Premio de la Ciudad”, Holguín, y “Premio Puerta de Papel”, del Instituto Cubano del Libro, 2013. Vaciados, 2011. “Premio Cauce”, 2010. Esteros, 2013 “Premio Calendario” en Poesía, 2012. Es coautor, junto a Luis Yuseff, de la selección La Isla en versos: cien jóvenes poetas cubanos, 2010. Recibió la beca de creación literaria del proyecto “Torre de Letras”, que dirige la escritora Reyna María Rodríguez, 2016. En el 2018 publicó Óxido. Mantenía una columna de opinión en el Museo de la disidencia.

 



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