06 Jul 2022

267. POESÍA MEXICANA. JEANNE KAREN

-09 Ago 2021

 

SUS NOMBRES

 

La poeta es un copo de nieve, ¿la has visto?, se desnuda en pleno invierno para caer en el campo de la esclerótica, se pierde en lo claro, su amor es una espina negra en los ojos. No es ola pero tiene las formas más abstractas del océano, nunca se le podrá llevar a casa, piensa en ella con el nombre de Safo, Emily, Elena, Marianne, Marceline, Juana o Sylvia. Nos perderemos las lluvias torrenciales, no iremos a mojarnos bajo las frondas de la alameda. En la ciudad hay dos ríos agonizantes y no podremos lanzarnos como piedras silvestres a las aguas negras. Todo lo que nos circunda ahora se le conoce con el nombre de Pandemia, no hemos visto aún el tamaño de la sombra, de la muertesombra. Ella mira por la ventana, conoce el aroma de los elementos, permanece detrás del vidrio sin percibir nada. Buscará una palabra nueva.

 

 

ALGUIEN COMO YO

 

No conociste otro país, nada se había quebrado como la masa de tu pan en la fría mesa de los muertos. El hambre tiene encima un pañuelo sucio. Habrá que andar para descubrir la vida en otro lado, bocas, abrazos. El recuerdo es un monumento, metal que pesadamente se apropia de las plazas como la única forma cercana a lo que fuimos, a lo que odiamos. Caminan las otras especies y encuentran alimento en cada pueblo. Nosotros apestamos adentro, nos miramos con timidez, el miedo es la bailarina de la cajita musical, tiembla cuando alguien la abre, cuando la luz entra por las rendijas. Mirar el mundo desde las pantallas, ser vistos también, sabernos todavía, existir y pensar en el momento en que todo termine, andar nuestros senderos de nuevo, tomarnos de la mano, ser en el cuerpo de otro la definición exacta de Alguien.

 

 

FACETAS CAMBIANTES

 

Por las noches hay un ruido seco. Al subir la escalera alguien más arrastra los pies y se sujeta del barandal, pero no alcanza a tocar mis dedos, simplemente es alguien que está ahí como una sombra. La casa se vuelve a veces una mansión en medio del bosque, la luminosidad alcanza a entrar desde el techo abovedado, miro la luna y los frágiles rayos que persiguen la imaginación del hombre, las facetas cambiantes de nuestro satélite, las formas que adquiere con el tiempo. Quiero ser más consciente de mi espacio, del lugar que ocupo, de toda esa desdicha que permanece en un sillón, en la silla incómoda del comedor o de pie en la escalera tratando de sentir otra mano, otra voluntad distinta a la mía, otra especie que desaparece.

                                                                                                                          

Tres poemas del libro inédito Reconstrucción del paisaje.

 

  

LA FORMA

 

Quiero sentirme presente

dentro de las paredes que me contienen

ser yo

sin fundamentos

sin confines    

ser

todo lo que siempre he deseado

nada escrito todavía

un yo construido por mí

desde la voz interior

que dicta la libertad de los árboles

y la sed del pedrusco

un estado de la conciencia

el espacio espiritual

entre el corazón y la costilla

o las piernas y el sueño

Sin dar explicaciones

ni sentir dolor por el dolor infringido

cada uno debe ser responsable

de su oscuridad

de su resplandor

Cargo con lo que quedó de vida

la llevo a cuestas

me veo frente al espejo

y la herida salió de mi propio pecho

solamente deseé dejarme llevar

en un baile mortífero

Ahora me doy cuenta

que rompí todo lo que pude

soy feliz

El cuerpo que habito

no es un signo

no es ni siquiera una pequeña definición

pertenece a la instancia del tiempo

esa es la parte de la física que le corresponde

ha sido un minuto

varios segundos

un lustro

no deja traza

camina

sucede

 

Poema del libro inédito Mujer de cuerpo extraño.

 

LOS DÍAS

 

Gracias mi amor

  

por darme las partes hermosas de la vida 

 

el sentido del vuelo de los pájaros

  

lo blanco de la mañana

 

el chirriar de la motocicleta cuando rueda por el adoquín

 

el frío

 

lo horrible de la sudadera de cuadros

 

el deseo de beber café a las cinco y cuarto de la mañana

  

las ojeras de los bellísimos ojos que miran desde el infinito

 

lo sagrado de tu espíritu impredecible y extraño

  

la fortuna de irte conociendo

  

el dolor en el pecho cuando no estás

 

la ilusión de estar en tu cuerpo

 

la ironía de las botas incómodas

  

el aire helado

 

y el largo camino hasta el departamento del cuarto piso

 

los tacones sin tapas

  

el ruido

  

gracias amor por mi corazón agitado

 

y la mente que forma partes de ti por toda la casa

 

partes de ti por la ciudad partes de ti por el mundo partes de ti bajo los puentes

 

gracias amor por la falta de lluvia y relámpagos

 

por lo rara que es la vida sin lentes de sol

  

los domingos de pollo asado

 

y la sensación de ser los más divinos en la fila de la pollería ambulante

  

de lo radical que es un casco verde

  

transitar por nuestras avenidas

 

algunas atestadas de malvivientes y de muerte

  

gracias amor por tus palabras no pronunciadas

 

por la esperanza de escucharlas un día

 

por tus tambores apilados en la habitación

  

por los sombreros o por la taza del té

 

gracias mi cielo por lo fascinante que es la tarde cuando me abrazas

  

y miramos televisión

  

cuando me dejas estar triste por todo

  

te quedas callado y tocas el piano

 

o permaneces en el comedor mientras sostienes divertidas conversaciones

  

Te escribo quiero un chocolate

 

en realidad quiero un beso

  

pero también deseo que algo sea cierto

 

Gracias amor por tu existencia de barco de nave espacial de astro de nebulosa

  

gracias amor por tus consejos y el impulso

  

por decirme que escriba siempre y que lea

  

me gustas

  

Decirte gracias es una forma de celebrar tu ser en este plano

 

Gracias también por el tiempo del silencio

  

Poema del libro inédito, El mar, no un holograma

 

 

Jeanne Karen (San Luis Potosí México, mayo de 1975).Tiene doce libros publicados, entre ellos: La luna en un tatuaje, (2003), El club de la tortura (2005), El gato de Schrödinger (2007), Cementerio de elefantes (2013), Púrpura Nao (2018), Menta (2019, con ese título ganó el Premio 20 de Noviembre del 2018). Su obra ha sido difundida en medios impresos y electrónicos. Ha sido becaria del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en la categoría de creadores con trayectoria y ha ganado varios premios, entre ellos el Premio Manuel José Othón y el Salvador Gallardo Dávalos. Una escuela de nivel básico lleva su nombre. Por el momento prepara dos libros de poesía y dos novelas.

 



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