30 Sep 2022

440. POESÍA ARGENTINA. CRISTINA DOMENECH

-03 Ago 2022

 

GLOSA

 

Una golondrina surca la eventualidad

Tal vez pueda decirme dónde se ocultan

el silencio y el vacío.

En el canto de una pluma

se encuentra el vacío

(allí donde el aire la bordea)

Del silencio, nada

Tal vez por el seno de tu mano

el ave pasa y la estela es inasible

o queda un zumbido en el viento.

Quizás sea lo viajero

o algo digno de ser

no nombrado

 

De Impalpable

 

 

ACERTIJO

 

Despojada la víspera del vuelo

¿Qué es la mariposa?

 

Las alas pierden el polvo

debilitan el surco

 

¿Perdura el colibrí

o lo efímero es su aleteo?

 

Las alas halan el vuelo

el surco persiste

la muerte alea

                           y cae.

 

Lo que queda del ave es la flor.

 

Su polen desvariado

marea el viento.

 

De Condensación de la luz

 

 

LAS TABLAS DE LA LEY

 

Hay niños como águilas

que inventan las garras del tiempo

y tienen las manos como florcitas austeras.

No confiaba madrecita en mis versos

de manantial de agua inesperada. Desdecían

el escrúpulo del hombre que sueña

y no da de beber

para ser también madrecita tuya

y de todos los cielos de extramuros.

Pero un aire mundano

entorpece este incesante letargo

y la palabra es un aleteo de colibrí.

Yo trato madrecita de contar

cuántas veces se mueven las alas

en un solo minuto. Cansa mirarlo.

Si parece una estatura de arco iris

que liba su mismísimo cuerpito. Yo soy lo que hice, lo que hago ahora

dentro de los siglos que no vienen.

No hay división divina

madrecita tu ternura de horas que consumen el futuro.

Nací para serte madre.

No me dejes morir como el agua que huye entre las piedras.

No te quemes con este destierro a destiempo.

No destejas la mortaja que hicieron mis manos

cuando labraba la huerta de los hijos.

En las monedas que guarda la tierra está la palabra.

Y no dirá nunca qué soy

cómo llegué al mundo

cómo me fui

 

De Demudado

 

 

FRACTURAS

 

Hay tiempos muertos fuera del tiempo

figuras lingüísticas que acarician

fuegos antiguos como voces

hijos que son la casa

más pura del dolor

Pronuncio el cuerpo del destiempo

La muerte abre sus cajones

Apegos singulares caen

como pétalos

y arman tu silueta

 

Hay palabras que hieren como dardos

y sangran dentro de las letras

La escritura traza la forma de tus manos

dibuja tu olfato animal

que sabe como un lince

 

Hay un tejido que hace puntos suspensivos

comas y paréntesis para construir tu carne tibia

perdida entre mis manos

 

Hay fragmentos en esos tiempos muertos

que te guardan entera

en un espacio donde nadie dice

si valió la pena seguir de largo

cantando en tu nombre

el llanto de las madres y los hijos

de los demonios

que nos mastican en la noche

Hay una casilla donde no estás

aunque el espacio te está reservado

para que el recuerdo tenga dónde anclarse

Lleno el discurso como más me conviene

pero no paro de buscar el arma

que mate a este verdugo

 

Hay un código secreto que no se devela

De todos modos las cosas pertenecen

al aria sintáctica del misterio

 

Somos una alucinación verbal

la memoria de los otros

el pavor de la sombra

Un sonido sin ritmo repite hasta el hartazgo:

¿hacía tanto sufrimiento?

 

Nunca subestimes el poder del azar

 

De Sintaxis del nudo

 

 

BIOGRAFÍA

 

Quién dijo que tenía que hacer la cuenta

la suma y la resta

poner en los cajones hilachas

como memorias

Quién dijo que la cuenta

era ponerles a los números

fichas cargadas

como rifles de títeres enfermos

Quién dijo en qué columna

se pone al desatino

de restar cuando sacan

los trapitos al sol

si la ropa sucia se lava en casa

y no tenemos una cuerda

para colgar un cuerpo tan pesado

Quién dijo que hay algo

más que el infame

resultado puesto donde no apuesta

la trama de la vida

Quién es el avestruz que ni esconde la cabeza

para poner espiar

Quién dice adónde voy

con esta cifra

para escribir

con letras que no sean

abecedarios de infortunio

Que todavía nadie me corrija

si ahora soy yo la que quiere

arrancar la hoja y hacer

borrón y cuenta nueva

 

Cristina Domenech nació en San Isidro, Buenos Aires,en 1954. Escritora. Licenciada en Filosofía. Docente. Coordinó talleres de escritura en forma particular desde los años 90:escuelaspúblicas y privadas,centros juveniles;capacitación docentea lo largo de todo su país.Fundadora del taller de poesía del CUSAM, Centro Universitario San Martin, Unidad penal 48 en José León Suárez. Su experiencia en cárceles fue llevada a otras unidades penalesdentro de Argentina, Cuba, España, Costa Rica, Ecuador y Perú através deldel lenguaje poético como herramienta esencial para la construcción de una subjetividadlibre. Fundadora del taller de poesía en la Villa 31, Barrio Carlos Mujica, dentro de la sede Scholas Occurrentes. Publicó los libros Impalpable, Ed. Ultimo Reino,1994;Condensación de la luz, Libros de Alejandría,1998, Tierra Negra, Ed. del Dock, 1999; Demudado, airediseño ediciones, 2007;Antología personal, airediseño ediciones, 2010;En Voz Baj, (Antología-X Festival Internacional de Poesía-Colección Casa de Poesía-2011);Sintaxis del nudo,Ediciones LamásMédula, 2014. No queda más que viento, Ediciones del camino, 2021 es su primera novela.



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