30 Sep 2022

444. POESÍA GUATEMALTECA. VANIA VARGAS

-12 Ago 2022

 

Columna: On Demand

 

Por Sean Salas

 

 

CINCO MUJERES

 

*

 

La mujer iba de paso / y un día

resultó viviendo en una habitación del hotel

 

Algunas noches se le escucha hablar

como si alguien más le prestara toda su atención

 

Como si los trastos sucios/ los libros apilados

que se llenan de polvo

y el cuarto en desorden le preguntaran

¿qué pasó?

 

Y sin / realmente / saber explicarlo

ella aprovechara ese paciente silencio

para tratar de comprender

cómo un lugar puede convertirse en puerto

cuánto tiempo más deberá seguir

reventando su amor como botellas

contra los cascos de los barcos que se irán

 

Supongo que al silencio le corresponderá decirle

que de una habitación de hotel

todos están destinados a partir

menos los ruidos / las goteras / los zumbidos

 

Alguien / entonces / arrastra un mueble

en una habitación cercana

y adentro suena como si su cuarto / en realidad

fuera un estómago

habitado / pero hambriento

un estómago que no termina de digerirla

insatisfecho

 

 

*

 

La mujer compra flores cuando va camino a casa

y recorre con ellas las calles nocturnas

 

Mira los ojos que la miran

imagina las historias que le inventan

 

una abuela enferma

una declaración de amor

un poco de fe / una devoción

 

Y así transita medio camino

mudando de vidas y posibilidades

mientras los autos pasan a su lado

y ella le pisa los talones a su silueta

que se adelanta por banquetas anaranjadas

silueta de mujer sola

con ramo de flores en la mano

 

Entonces llega a casa sonriente

con sus flores y sus historias

y siente que su abuela mejoró

que sus oraciones serán respondidas

que alguien la ama

 

Enciende las luces / prepara el florero

lo observa un momento

y mientras termina la noche

enciende el televisor

 

Yo la observo de reojo

cuando paso frente a su ventana

 

El reflejo azul intermitente de la TV

lanza contra la pared su silueta temblorosa

silueta de mujer sola con florero

 

ha de esperar a alguien / imagino

mientras cierro mi puerta

 

Y como si ella intuyera mis pensamientos

apaga el televisor

se encierra en su cuarto con una nueva historia

y sonríe

como si esa noche alguien no tardara en llegar

 

 

*

 

Está oscureciendo / ha dejado de llover

 

La mujer espera en la esquina

que el semáforo cambie a rojo

 

Una gota le toca el hombro

 

Los últimos rastros de lluvia

se desprenden de los cables de luz

 

Mira al suelo

 

Está parada en el borde

de un agujero lleno de cielo

 

Se mueve un poco hacia adelante

y yo / que soy muy similar a ella

me asomo desde el fondo

con cautela

 

Nos miramos / nos reconocemos

 

Ella tiene el cielo de fondo

 

A través de su expansión

surcan las últimas aves de la tarde

que ella ve cruzar a sus pies

como peces que desaparecen

sin alterarme a mí / que soy su reflejo

 

Las gotas que se sostienen de los cables

tiemblan como estrellas suspendidas

detrás de la mujer que me mira

con la misma estupefacción

con que la miro yo

 

Veo desprenderse la primera estrella

 

Pasa detrás de la mujer

casi le roza el hombro

entonces ella retrocede

y nos perdemos de vista

 

Ahora queda solamente

el cielo frente al cielo

 

Se desprende una nueva gota

 

En este fondo queda registrado

su trayecto brillante

de gota y estrella

su golpe / su onda expansiva

 

Después de cada desprendimiento

reina allí un silencio que la ciudad ignora

 

Silencio que es reflejo

de un universo cuyo único habitante

quizá hoy no logre conciliar el sueño

 

 

*

 

La mujer está sentada sobre la banqueta

no dice nada

no mira a la gente que pasa

 

A su lado hay un vaso con dos monedas

que parecen gotas espesas

restos de algo que la dejó con hambre

 

Del cuello le cuelga

un capullo de colores sucios

donde se retuerce un bulto pequeño

que sueña o despierta

que intuye la luz

 

Un día crecerá

saldrá por completo

y nadie/sólo él

se dará cuenta

de que le faltan las alas

 

 

*

 

Tres fantasmas sin Navidad

-El fantasma del pasado-

 

Una de todas las mujeres que he sido

me esperaba en casa

hace algunas noches

como un pariente lejano e indeseable

que pareciera reconocer cierto derecho

sobre los espacios que ha habitado

 

Con una familiaridad amenazante

se acomodó en silencio frente a mí

y después de observarlo todo

empezó a desempacar

con las manos sucias

los miedos / las dudas /el caos

todo eso que habíamos dejado enterrado

la última noche que la vi

 

No quise preguntarle cómo estaba

la conozco demasiado bien

 

Permanecí en silencio /viéndola con angustia

            esperando que dijera

qué la traía de regreso / dónde estuvo

qué sucedió con lo que habíamos comprendido

cuándo pensaba marcharse

 

Y pasé varios días tratando de encontrar

las palabras para explicarle

que no vuelve la piel que abandonamos

y que se desintegra con el viento

 

a menos que no sea piel

 

que no se vuelve a lo que uno fue

como quien despierta por un mal movimiento

 

a menos que ella sea lo que niego

y sigo siendo

la que me acecha cada vez que se mueve el sol

 

Entonces una noche al volver a la casa

revuelta por su presencia

la obligué a levantarse / le serví agua

le encendí una vela / me senté a escribirle

 

Le pregunté por las otras / si las había visto en el camino

 

Si pensaba volver la que se largó porque un día

cuando se creyó a salvo

descubrió a la ternura agonizando entre sus brazos

 

Y cuando levanté la vista ya no estaba

solo bailaba una columna de humo

trazando momentáneamente un camino

que se iba perdiendo de vuelta en la nada

 

 

Vania Vargas. Poeta, narradora, editora y periodista cultural independiente. Autora de los libros de poesía Cuentos infantiles,Quizá ese día tampoco sea hoy,Los habitantes del aire,y Señas particulares y cicatrices.Libros de los cuales han salido algunas selecciones publicadas en Chiapas, México; Puerto Rico y Montevideo,así como la reunión de poemarios bajo el título Relatos verticales. En narrativa ha publicado Después del fin,Cuarenta nochesy El cuaderno del fin del mundo. Es, además, coordinadorade los libros de ensayo Nuevo Signo: siete poetas para nombrar un país; y Luz: trayecto y estruendo -una aproximación colectiva al legado literariode Luz Méndez de la Vega. Ha sido invitada a las ferias del libro del Zócalo, Panamá y Guadalajara, así como a los departamentos de Español de la Universidad de Stanford, en San Francisco, California, y la Universidad de Copenhague, donde compartió su trabajo. Fue parte de los Festivales Internacionales de Poesía de Granada, Nicaragua; Quetzaltenango, el latinoamericano de poesía, Ciudad de Nueva York; Medellín y Leiria, Portugal.



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