27 Nov 2022

455. POESÍA COLOMBIANA. ADRIANA HOYOS

-16 Sep 2022

 

En las primeras horas del mundo su voz pronuncia con sutileza las palabras de un conjuro. Una sombra aprieta al fuego en sus manos; intenta, pero no logra apagarlo porque las sílabas acentuadas, en aquella lengua gutural, han adelantado por encima de los siglos el encantamiento. Parece una señal, ¿habrá llegado el relámpago?

La noche se desnuda y ella, esa que canta hacia adentro, produce la transfiguración del tiempo con apenas un chasquido de dedos. Sucederá ahora, sucederá porque después de los primeros sueños, la sombra y su noche insomne, se habrán convertido en cenizas.

Esos ojos eternos miran por encima del sol —habiendo perdido las sombras, el sueño es ahora vigilia—. La emisaria aspira una bocanada atemporal, y en el asombro, prepara la alquimia de su verbo para cantar:

En la fractura del cielo
En la dureza de la piedra
En el filo de la imaginación
Murmuro en el origen

 Y la estrofa del poema nos lleva al ojo del huracán del alma humana. Esa que canta hacia adentro, de la poeta colombiana Adriana Hoyos, es el poema inaugural de esta selección que compartimos, en Nueva York Poetry Review, con júbilo y la piel erizada.

El poema entero es la construcción del ser universal al que se le revela el signo: un instante que es eternidad cuando el enigma nos hechiza, nos arroba. La voz sincrética retorna al origen haciendo trizas la valoración del tiempo. Entonces la poesía se hace destino.  

Estamos ante una poderosa fuerza arquetipal, una confidente de épocas que, en un cerrar los ojos para abrir el corazón, nos asoma a la trascendencia, porque la poesía entra en el ser para hacerlo otro. Ya nos decía Octavio Paz: «El acto mediante el cual el hombre se funda y revela a sí mismo es la poesía» y en este poema de Adriana Hoyos se nos revela «…un instante/—Sustancia de la memoria—/Mientras palpita en el aire/La risa áspera del tiempo». La poeta añade a nuestro mundo conocido algo insondable más allá de lo inmediato, algo que ya existía en nosotros sin saberlo, una organicidad que nos permite pensar fuera de las edades y retornar a la palabra primera.

Al recordar esa mágica palabra original, la humanidad puede hacer el viaje inverso a su fuente, a la comunión de luz que encarna la comunión poética. Les dejamos en el umbral del templo. ¿Quién se atreve a cruzarlo? 

Amarú Vanegas

 

 

ESA QUE CANTA HACIA ADENTRO

 

Esa que ausculta los sonidos

Esa que busca en la niebla

Y cose los silencios soy yo

 

En la fractura del cielo

En la dureza de la piedra

En el filo de la imaginación

Murmuro en el origen

 

Revelo un instante

—Sustancia de la memoria—

Mientras palpita en el aire

La risa áspera del tiempo

 

No soy la que escribe

Soy la que pregunta

 

No soy la que sabe

Soy la que cree

 

No soy la que conoce

Sino la que descifra

 

No soy la que se arrodilla

Sino la que se levanta

En la gracia de su linaje

 

 

¿En qué parte de mí estoy? ¿adónde? Gloria Gervitz

EN LA NEBLINA ESPESA DE LOS SUEÑOS

Se dicta lo que he de vivir cada día

A oscuras dormida en otro tiempo

 

Sé que allí sucede lo inefable

Descifro aquello que se oculta

Savia tan libre como hermosa

 

Tan despojada de prejuicios

Tan absurda y descarada

Tan ambigua que todo sugiere

 

Si logro rescatarme del olvido

Seré dueña por fin de lo vivido

Mudaré los días a mi antojo

 

Habitaré en la luz clara

Hasta rescatar mi espíritu

De la bruma y el ruido de los días

 

 

A mi tío, un oculista ocultista

CON TU LINTERNA MARIPOSA AZUL

Como un voyeur indagas

Ojo contra ojo astro oculto

Iris centro celeste de la esfera

Oquedad del pensamiento

 

Qué eternidad buscas tan honda

Qué planeta extraño al otro lado

Qué mar irradia el sereno círculo

 

Como un eremita empecinado

En la retina vislumbras lo efímero

El territorio de esos ojos se resiste

Repentina llega la niebla hasta el espejo

 

Una luciérnaga baila en la curva de la noche

Al otro lado ese reflejo quizás sea el tuyo

 

 

NORTH CAROLINE

A mi tía Sara Lu

 

Mi tía desde su casita prefabricada

Blanca con antejardín y vallas escribe

A Steve excombatiente de Vietnam

Quiéreme mucho dulce amor mío

 

Barrios ordenados y limpios de felicidad opaca

En madera nívea y pulida de sueño americano

Los adolescentes caminan cabizbajos

Los vecinos se saludan con pulcritud

 

Ella canta con voz clara en el coro de la iglesia

Hallelujah hallelujah hallelujah

La cruz de oro brilla en el torso de Steve

En las noches sudor napalm y pesadillas

 

En un intento por mudar pena en amor

Se encuentran en el bosque lluvioso

Sermón del caballero errante y la doncella

Quiéreme mucho dulce amor mío

 

Con tres maletas y un corazón de terciopelo rojo

Ella bordea la ciudad en un mercedes automático

Enciende la radio y escucha a Leonard Cohen

Hallelujah hallelujah hallelujah

 

 

ESTA MÚSICA NOS LLEVA A HABITAR UN MAR HONDO

De promesas y paraísos perdidos

Mi padre ve fluir la sangre

Su sangre

Mi sangre

 

Mi padre observa desde la ventana

Ve pasar su vida

Soy un instante de su instante

 

Mi padre está abatido

Sigue en el hospital

Su corazón no responde

Mi padre está lúcido

 

Mi padre es vulnerable

El detalle de los años

La huella irrefutable

Los estragos sobre el cuerpo

 

Los hijos desfilan afligidos

La música renace en el agua

Danza de alces en la niebla

La nieve cubre el recuerdo

 

Tengo siete años

Te señalo la luna

Te enseño el futuro

 

No pasa nada

Nunca pasa nada

Todo es mucho

Mucho es nada

 

Mi padre siempre tuvo terror a la sangre

A la electricidad a las serpientes

Mi padre es de color rojo

La distancia que nos separa son diez horas

 

Mi padre tiene miedo a la muerte

Esta noche soñaremos al unísono

Y las montañas amanecerán nevadas

Y tomaremos el sol cogidos de la mano

 

Lloraremos juntos

Habrá risa en el llanto

La realidad tocará la muerte

Así escribo para ti y para mí un principio sin final

 

 

INTERIOR HAMMERSHØI

 

Fuera el viento es un animal enfermo

Atardece y me acurruco en la silla

Es el viento sibilante de Ordet

 

Personajes en espacios desnudos

Soledad muda sentada de espaldas

Cabeza y pelo anudado en un moño

Cabeza y pelo miran la ventana

 

Cabeza con pelo mirando el suelo

Cabeza con pelo y silla de madera

Cabeza con pelo bajo la luz pálida

En un país nórdico a la hora del alba

 

Vuelvo al interior de este cuerpo leve

Todo tiene una atmósfera más suave

Es la misma soledad con otra luz

En posición frontal miro a cámara

 

 

ME DESPINTO LAS IDEAS

Mastico un café

Me pongo vestidos de fiesta

Salgo a la calle despeinada

 

¿Acaso distingo verdad de apariencia?

Yo no soy yo y sin embargo me siento yo

Entre el ser y el tener

El alfabeto del no regreso

 

Tal vez no viviré para el amanecer

Ni para la lujuria de la primavera

Tardan las cartas en acariciar el pensamiento

Aquello que nombro se vuelve destino

 

 

QUIEN AMA DEBE AMAR

Como quien habla a Dios

Quien bebe debe hacerlo

Como quien bebe un río

 

Así la que canta siente

La sustancia de la niñez

El asombro y la emoción

Ante un poema revelado

Se hace espíritu en la boca

 

Y su tiempo

Es el no tiempo

Y su espacio

El no lugar

 

En su corazón

Fluye el aire

También el agua

Y la carne del poema

 

 

Adriana Hoyos (Colombia). Poeta, cineasta y gestora cultural residenciada en Madrid. Sus poemas se han vertido al albanés, árabe, francés, inglés, italiano, serbio, rumano, turco y sueco. Presente en antologías nacionales e internacionales, destaca Poéticas del Origen. Génesis y permanencia de la poesía de mujeres. Libros: La torre sumergida 2009 Barcelona- March Editor; La mirada desobediente 2013; Del otro lado 2017 Huerga & Fierro Madrid; No es a mí a quien lees o geometrías de la voz 2022 Huerga & Fierro. Su poema “A una dama de Tsárskoye Seló”, finalista en el II Premio Internacional de Poesía Jovellanos incluyéndose en el libro El mejor poema del mundo. Premio especial del International Festival Indjija Pro Poet, Serbia 2020. Ha dirigido los cortometrajes:“Elegía”, “Hotel Santa Fe” y “Beneyto desdoblándose.  facebook.com/profile.phpid=100063930900769   www.adrianahoyos.es

 

 



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